Han celebrado un encuentro vocacional en Tor Vergata, en el que ha participado el fundador Kiko Argüello
Una multitud de 120.000 jóvenes de las comunidades del Camino Neocatecumenal, procedentes de 109 países distintos, se han reunido en Tor Vergata, tras el fin del jubileo celebrado en ese mismo escenario. El encuentro ha sido liderado por el Equipo Internacional del Camino: Kiko Argüello, María Ascensión y el Padre Mario Pezzi.
Un total de 6 cardenales, 4 arzobispos y 26 obispos, junto con cientos de itinerantes y catequistas, han acompañado a los jóvenes, cuya peregrinación no solo ha sido de oración, sino también de anuncio en las diversas ciudades europeas que han visitado. Esta peregrinación ha sido la oportunidad perfecta para «testimoniar la belleza de su fe, la alegría de los días pasados juntos y la fiesta de viajar a Roma para encontrarse con el Papa y cimentar sobre Pedro su camino de fe» según han manifestado.
El encuentro ha estado presidido por el cardenal Baldassare Reina, vicario del Papa para la diócesis de Roma, quien ha saludado a la inmensa asamblea. Entre el flamear de banderas de los cinco continentes, la asamblea ha sido una imagen viva de la misión del profeta Isaías: «Yo vengo a reunir a todas las naciones». La presencia del icono de la Virgen María, un gran crucifijo y una foto de Carmen Hernández, fundadora del Camino junto a Kiko, ha dado un tono de profunda solemnidad a este acto.
Tras el saludo del cardenal vicario y unas breves palabras de María Ascensión, la Palabra de Dios ha sido el corazón del encuentro. La Segunda Carta de San Pablo a los Corintios ha recordado a los jóvenes a «no acoger en vano la gracia de Dios». A continuación, se ha proclamado el Evangelio de San Mateo (Mt 9,35-10,1), que resuena de manera especial en un encuentro vocacional: «La mies es mucha, pero los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».
Kiko Argüello ha tomado la palabra para hacer resonar el anuncio del Kerigma. Ha recordado que el deseo más profundo de Dios es «darte el don del Espíritu Santo, de su vida, de su felicidad». Sin embargo, este don requiere la libertad humana, como recuerda San Agustín: «Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti».
Releyendo existencialmente el relato del Génesis, Kiko ha explicado que el hombre, al vivir centrado en su propio ego, se encuentra «esclavo de la soledad, del miedo a morir». Este egoísmo es la verdadera raíz del pecado, que no es solo una cuestión moral, sino «existencial». Kiko ha invitado a los jóvenes a mirar la cruz de Cristo: «Os invito a mirar esta cruz: Ésta es la imagen de la libertad. La cruz es la imagen de la libertad. He aquí un hombre que se ha entregado por ti, que te hará libre para que te entregues a los demás y para que dejes de ofrecerte todo a ti mismo. ¿Cómo puedes recibir hoy el Espíritu Santo? Si tú aceptas que tu yo sea crucificado con Cristo».
El líder del Camino Neocatecumenal ha recordado el diálogo entre Jesús y Pedro tras la resurrección, donde el Señor le pregunta: «Pedro, ¿me amas?». Kiko ha asegurado a los jóvenes que esa misma pregunta se la hace Cristo a cada uno de ellos esta tarde. «Éste es el paso de Dios entre nosotros, su llamada. La peregrinación, el Jubileo, está frente a esto: EL AQUÍ ESTOY de DIOS. Este ‘Aquí estoy’ espera hoy tu ‘Aquí estoy’, como la Virgen María».
10.000 jóvenes responden al «plan de Dios»
Tras unas breves palabras del Padre Mario Pezzi, que ha invitado a los jóvenes a no tener miedo de responder a Jesucristo, Kiko Argüello ha lanzado la llamada vocacional. La respuesta ha sido impresionante: apenas ha terminado de hablar, 5.000 chicos y 5.000 chicas se han levantado y han formado un auténtico río de personas, de todos los países y culturas, que se dirigían al palco para recibir la bendición de los cardenales y obispos.
El cardenal Vicario, Baldassare Reina, ha cerrado el encuentro con palabras llenas de esperanza. Animó a los jóvenes a aspirar a las «cosas más grandes, a la santidad» como respuesta a la llamada del Papa. Recordó que el Señor les invita a todos a la santidad, y que «Dios no quita nada a nuestra felicidad». El cardenal concluyó deseando a los jóvenes que hoy se les abra «un camino hacia la felicidad, a una vida plena, plena de Dios, plena de felicidad». Para estos 10.000 jóvenes, la respuesta de hoy es el inicio de un proceso que, en palabras de Kiko, corresponde al plan de Dios: «hacerte santo, hacerte santa».








