“Tomad, esto es mi cuerpo” (Mc 14,22)
- Estamos muy acostumbrados a oír estas palabras con las que Jesús entregó el pan a sus discípulos. ¿Nos detenemos alguna vez a reflexionar sobre su profundo significado?
- ¿Nos preguntamos cómo pueden vivir su fe los hermanos que se dicen cristianos, pero no reconocen el don de la eucaristía?
- Antes de ser apresado y condenado a muerte, Jesús nos dejo en el pan y en el vino el signo de su amor y de su entrega. ¿Damos gracias por un “sacramento tan grande”, como cantamos con palabras de santo Tomás de Aquino?
- De vez en cuando nos escandaliza una nueva profanación de la Eucaristía. ¿Pero los que creemos en la presencia eucarística del Señor la valoramos como se debe?
- El joven Carlo Acutis recopiló muchos “milagros eucarísticos”. ¿Somos consciente del milagro de la presencia del Señor bajo las especies de pan y de vino?
- El papa Benedicto XVI publicó una exhortación sobre la Eucaristía titulándola “El sacramento de la caridad”. ¿Lo es en verdad para nosotros?
- Y nosotros, que celebramos, recibimos y adoramos la eucaristía, ¿estamos dispuestos a “hacernos” eucaristía, entregando a los demás lo que somos y tenemos?







