«Vuestro país es rico en recursos de la tierra y de las aguas. Estos bienes están destinados por Dios a toda la colectividad y, aunque para su explotación sea necesario recurrir a competencias más amplias y a grandes empresas internacionales, es justo que se tenga en cuenta en la distribución de los ingresos», ha afirmado ante las autoridades
El papa Francisco ha comenzado este sábado su agenda en Papúa Nueva Guinea con un encuentro con autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático. Y lo ha hecho con un llamamiento a la distribución de la riqueza entre toda la población. Cabe destacar que este país es uno de los más pobres del mundo.
«Vuestro país es rico en recursos de la tierra y de las aguas. Estos bienes están destinados por Dios a toda la colectividad y, aunque para su explotación sea necesario recurrir a competencias más amplias y a grandes empresas internacionales, es justo que se tenga debidamente en cuenta en la distribución de los ingresos», ha subrayado.
También ha dicho que en la utilización de la mano de obra se debe tener en cuenta las necesidades de las poblaciones locales, «de manera que se produzca una mejora efectiva de sus condiciones de vida».
Al mismo tiempo, ha señalado que estos recursos deben ser gestionados desde la responsabilidad, de modo que dé lugar a un desarrollo sostenible y equitativo, «que promueva el bienestar de todos, sin excluir a nadie».
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El Pontífice fue muy claro en sus palabras. También para reclamar la estabilidad de las instituciones, fomentando la solidez institucional y el consenso sobre cuestiones fundamentales. En concreto, ha pedido el cese de las agresiones tribales, que causan muchas víctimas, y ha pedido una solución para la isla de Bouganinville, que genera un clima de tensiones.
«Consolidando la concordia sobre los cimientos de la sociedad civil y con la disponibilidad de cada uno a sacrificar algo de las propias posiciones en beneficio del bien de todos, será posible poner en marcha las fuerzas esenciales para mejorar la infraestructura, para abordar las necesidades sanitarias y educativas de la población y aumentar las oportunidades de trabajo digno», ha agregado en su discurso.
Los valores del espíritu
Pero el discurso del Papa ha abordado cuestiones más profundas, la mirada «hacia lo alto y hacia horizontes más extensos». «Los valores del espíritu influencian en gran medida la construcción de la ciudad terrena y de todas las realidades temporales, infunden un alma, inspiran y fortalecen todo proyecto», ha destacado.
También ha dedicado unas palabras a los cristianos, a los que ha pedido que «no reduzcan jamás la fe a una observancia de ritos y preceptos, sino a que esta consista en el amor, en amar y seguir a Jesucristo». «De este modo, la fe podrá ayudar a la sociedad entera a crecer y encontrar soluciones, buenas y eficaces, a sus grandes desafíos», ha añadido.
El papel de las mujeres
Antes de concluir, ha tenido palabras de reconocimiento para las mujeres: «No olvidemos que son ellas las que llevan adelante un país. Las mujeres tienen la fuerza de dar vida, construir, hacer crecer un país. No olvidemos a las mujeres, que están en primer lugar en del desarrollo humano y espiritual».








