«Estoy cerca de quienes ven pisoteados sus derechos elementares y de quienes trabajan por el bien común en respuesta al grito de los pobres y de la tierra», ha dicho tras el rezo del ángelus
El papa Francisco ha lamentado este domingo el asesinato de Juan Antonio López, que era delegado de la Palabra de Dios y coordinador de la Pastoral Social de la diócesis de Trujillo. También era miembro fundador de la Pastoral de Ecología Integral de Honduras.
«Me uno al luto de esa Iglesia y a la condena de toda forma de violencia. Estoy cerca de quienes ven pisoteados sus derechos elementares y de quienes trabajan por el bien común en respuesta al grito de los pobres y de la tierra», ha asegurado el Pontífice.
Como es habitual, también se ha referido a los conflictos armados que siguen causando sufrimiento y muerte por todo el mundo. «Sigamos rezando por la paz. Lamentablemente, en los frentes de guerra la tensión es muy elevada. Que se escuche la voz de los pueblos, que piden paz. No olvidemos a la martirizada Ucrania, a Palestina, Israel, Myanmar, tantos países que están en guerra», ha dicho.
El poder está en el cuidado
Antes del rezo mariano, ha comentado el Evangelio y la propuesta de Jesucristo: «Nos enseña que el verdadero poder no está en el dominio de los más fuertes, sino en el cuidado de los más débiles. El verdadero poder es cuidar a los más débiles, ¡esto te hace grande!».
Del mismo modo, ha recordado que todos hemos sido acogidos en esta vida, pero que, en ocasiones, nos convertimos en dominadores y no en servidores: «Y los primeros que sufren son precisamente los últimos».
Y ha concluido: «Hermanos y hermanas, ¡cuántas personas, cuántas, sufren y mueren por las luchas de poder! Son vidas que el mundo rechaza, como rechazó a Jesús, los que son excluidos y mueren… Cuando fue entregado en manos de los hombres, él no encontró un abrazo, sino una cruz. Sin embargo, el Evangelio sigue siendo palabra viva y llena de esperanza: aquel que fue rechazado resucitó, ¡es el Señor!».








