La Asamblea del Sínodo comenzó este jueves los trabajos con una oración para que se detenga la violencia. En los trabajos se abordó la cuestión de la mujer o la metodología
Después de la apertura y la primera congregación general, la segunda sesión del Sínodo de los Obispos ya trabaja en grupos, donde se estudian diversas cuestiones importantes en la vida de la Iglesia: la paz, el perdón, el papel de la mujer o el estilo sinodal, entre otros.
Así lo pusieron de manifiesto varios participantes de la Asamblea en una rueda de prensa en la renovada sala que acoge a los periodistas en la Santa Sede, donde el prefecto del Dicasterio para la Comunicación y presidente de la Comisión de Información de la Asamblea, Paolo Ruffini, destacó el espíritu de oración que se vive en la sala. Oración que se eleva hasta el cielo, especialmente en estos momentos, en los que la paz se resquebraja. De hecho, se rezó por la paz, según recoge en su crónica Isabella Piro en Vatican News: «Que se haga todo lo posible para detener la violencia y abrir caminos de paz».
El padre Giacomo Costa, secretario especial de la Asamblea, recordó que los grupos de trabajo no son comisiones cerradas, sino grupos abiertos «en los que aprendemos a trabajar juntos como Iglesia». Y explicó que, en esta segunda sesión, el objetivo no es escuchar las diversas historias que llegan de todo el mundo, sino «ofrecer directrices al Papa como fruto del camino recorrido, para crear una armonía, no para uniformar».
El otro secretario, monseñor Riccardo Battocchio, abunda Vatican News, puso el énfasis en el perdón, reciente tras la vigilia penitencial celebrada el martes. «El hermano pecador no es un extraño, sino alguien cuya carga debo llevar para realizar el camino de conversión en el que todos estamos implicaos. […] Somos Iglesia en la medida en que somos alcanzados por la misericordia de Dios», agregó.
La presidenta delegada del Sínodo, María de los Dolores Palencia, religiosa mexicana, recalcó que el papel de la mujer y sus aportaciones «son cada vez más reconocidas en la Iglesia sinodal». Sobre la cuestión del diaconado femenino, los comparecientes pusieron sobre la mesa la postura expresada por el cardenal Víctor Manuel Fernández: no está maduro y se está redefiniendo.






