“Aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?
Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera” (Lc 13,4-5)
- En tiempos de Jesús se pensaba que las desagracias caían sobre los malvados. ¿No sigue vigente esa idea en nuestro tiempo?
- ¿No es verdad que ante las víctimas de una catástrofe, nos preguntamos qué mal habían hecho?
- Por otra parte, ¿no nos escandalizamos al ver cómo prosperan los malhechores?
- ¿No hay personas que le preguntan a los creyentes de qué les sirve su fe si no les van bien sus negocios o el comportamiento de sus hijos?
- ¿Qué idea del hombre y de su conciencia moral reflejan estas y otras preguntas semejantes?
- Es más, ¿estas preguntas no revelan una idea equivocada de Dios y de su providencia?
- ¿Entiendo que esas palabras de Jesús me invitan personalmente a la conversión?







