El arzobispo de Madrid destaca que el Pontífice fue para él «un maestro, un hermano mayor» y lo ha definido como el Papa de la misericordia y la esperanza
Un buen nutrido número de fieles, religiosos y sacerdotes se ha reunido este lunes por la tarde en la catedral de la Almudena para dar gracias a Dios por el pontificado del papa Francisco. Lo han hecho en una Eucaristía presidida por el arzobispo, el cardenal José Cobo, quien en la homilía ha recordado a Francisco como «alguien querido», «un maestro, un hermano mayor, que dejaba ver quién era él, un seguidor de Cristo». También como el Papa de la misericordia y la esperanza.
En la homilía, el purpurado ha señalado que el Pontífice ha sorprendido hasta en su muerte, en una fecha en una fecha «en la que la liturgia pascual de la Iglesia no permite celebrar un funeral». «Es el Papa de los signos provocativos hasta el final. Por eso, nuestra Eucaristía, si cabe, es todavía más acción de gracias más grande, porque en la resurrección de Jesucristo descubrimos hemos sido resucitados todos y que la muerte no tiene la última palabra», ha añadido.
También ha dicho que el Papa «ha sido un discípulo de la Pascua que nos quita los miedos». Y ha añadido: «Mirando siempre hacia adelante y dando la mano a todos, así ha conducido a la Iglesia hacia el futuro. Siempre nos ha enseñado hacia adelante, sin miedos. Su servicio a la Iglesia ha sido hasta el último aliento y ha venido marcado por el celo apostólico de un creyente profundo que nos ha ayudado a mirar la misión que tiene la Iglesia en este tiempo».
Del mismo modo, ha señalado que Francisco ha conducido a la Iglesia, no como institución, sino como servidora del Pueblo de Dios, con dos claves: la fraternidad y la evangelización.
«Que el Señor otorgue a Francisco el premio a sus afanes apostólicos y le admita en la patria del cielo. Que el resucitado nos inspire a todos para continuar por la senda del Evangelio del Señor desde Galilea hasta los confines del mundo, según la misión de la que Francisco ha sido fiel discípulo. Que descanse en paz y que su papado quede sembrado con esperanza en la vida de nuestra Iglesia», ha concluido.








