Con gran dolor he recibido esta mañana la noticia de la muerte del Papa Francisco, el Papa que me nombró Obispo de Zamora, el Papa que sabía de nuestros problemas y de nuestras esperanzas, el Papa apasionado del Evangelio, humilde, cercano a los pobres y marginados, con una profunda experiencia de Dios, el Papa discípulo del Señor, padre y pastor.
Que Jesús resucitado lo conduzca al seno del Padre de la Misericordia, descansa en paz, descansa en Dios.







