«Aunque su salud era frágil, nos ha sorprendido su muerte. La muerte siempre nos sorprende. Encomendamos al Señor el alma del Papa Francisco.
En un contexto de fuerte polarización, violencia, injusticia y pobreza. En un momento de fuerte secularización. El Papa Francisco, un hombre profundamente humano y creyente, ha tendido puentes, ha apostado por la paz, se ha puesto del lado de los emigrantes, de los pobres y excluidos.
Al mismo tiempo, ha tratado de configurar una iglesia cercana a las necesidades de los hombres, compasiva y misericordiosa. Una iglesia que, confiada en la presencia del resucitado, navega por los mares de este mundo para llevar la alegría del evangelio a todos y particularmente a las periferias existenciales.
¡DESCANSE EN PAZ EL PAPA FRANCISCO!»





