Queridos hermanos:
El día 29, último domingo del mes de junio, Solemnidad de San Pedro y San Pablo, príncipes de los Apóstoles y columnas de la Iglesia, la Iglesia celebra la Jornada mundial de la caridad del Papa, para manifestar su apoyo y su unidad en torno al Sucesor de San Pedro, hoy León XIV, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal.
Con tal motivo, la Iglesia organiza una colecta mundial denominada el Óbolo de San Pedro, que pretende dos finalidades: manifestar la comunión y adhesión con el Romano Pontífice y ayudarle a cumplir la misión de presidir en la caridad. La palabra “óbolo” significa limosna, pequeña cantidad con la que se contribuye para un fin determinado, como la oferta de la viuda en el Templo, que tanto alabó el Señor Jesús.
En la Homilía del Inicio del Pontificado, León XIV dijo que «amor y unidad son las dos dimensiones de la misión que Jesús encomendó a Pedro». El Príncipe de los apóstoles derramó lágrimas de arrepentimiento a causa de sus negaciones, envainó la espada del prestigio y el poder en Getsemaní, fue sacado de las aguas del lago de Tiberíades cuando se hundía por su falta de fe, y una vez convertido, recibió de Jesús el encargo de confirmar a sus hermanos en la fe (cf. Lc 22,32). Pedro representa, decía San Agustín, «la universalidad y la totalidad de la Iglesia». Por eso toda la Iglesia se une a él, en este caso a León, no por su persona, sino porque el Señor ha puesto en él su confianza confiándole el poder de las llaves. Estar unidos al Sucesor de Pedro, que recibió el encargo de apacentar las ovejas (Jn 21,15ss), garantiza la apostolicidad de la fe creída y vivida.
La Iglesia, como Pueblo de Dios, vive en medio de las naciones de la tierra, y comparte su camino, sus interrogantes, inquietudes y desafíos en la peregrinación de la vida, iluminándola con la única esperanza que no confunde, porque está fundada en el amor de Dios. El Papa tiene también esta mirada universal, y dirige su palabra a todos los hombres de buena voluntad, también de otras religiones o incluso no creyentes, manifestando su solicitud por los grandes problemas que aquejan a la humanidad, no desde el interés de parte o del beneficio, sino desde la dignidad sagrada de toda persona, desde la búsqueda del bien común y el respeto a las legítimas diferencias. Cada vez que la humanidad sufre por las guerras, catástrofes, hambrunas, pandemias, crisis migratorias o cualquier otra emergencia, el Papa expresa su dolor en nombre de todos nosotros y manifiesta su caridad enviando ayuda concreta (ambulancias, respiradores, comedores…), que es también de todos nosotros.
Para apoyar al Papa y unirnos a su misión, rezamos por él en cada eucaristía, pero también estamos llamados a colaborar y hacer posible su labor con la colecta del “Óbolo”. Más que una cuestación económica, es la manifestación de la unidad de la Iglesia en torno al Papa que nos preside en la caridad, y pretende precisamente posibilitarle que ejerza esa caridad en la Iglesia y en el mundo entero.
En todas las misas de este domingo día 29 la colecta será para apoyar la misión del Papa con nuestra aportación y nuestro compromiso de cristianos entregados a la causa del Reino de Dios.
Con mi bendición,







