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Monseñor Palau Valero toma posesión como obispo de Lleida: «La sencillez hace la fe accesible y la valentía, creíble»

El nuevo prelado ha lanzado durante su ordenación un alegato a «retornar y ofrecer a la humanidad el testimonio de vida de sacerdotes: la simplicidad de vida que nos evitará perder el norte»

La Catedral de Lleida ha sido escenario de un día trascendental para toda la diócesis catalana, al acoger con gran emoción la ordenación episcopal y el inicio del mandato de monseñor Daniel Palau Valero. Multitud de personas se han congregado en el templo para no perderse ningún detalle de esta celebración.

Antes de la ceremonia principal, monseñor Daniel Palau Valero ha proclamado su fe ante los testigos, recitando el Credo y prestando el juramento de fidelidad al Santo Padre y a sus sucesores. Posteriormente, el nuevo obispo, acompañado por el emérito Salvador Giménez, se ha desplazado a pie desde el Obispado hasta la Catedral. Una vez en el templo, ha realizado una oración en el altar de la Mare de Déu de Montserrat, donde se encuentra la sepultura de los obispos difuntos, y después en la capilla del Santísimo. La máxima autoridad política presente en la ordenación ha sido el presidente del Parlament de Cataluña, Josep Rull.

La celebración ha comenzado con la procesión de todos los arzobispos, obispos, presbíteros y diáconos, precediendo de esta manera el inicio de la Eucaristía. Las primeras palabras de saludo han corrido a cargo del obispo emérito Salvador Giménez y del representante de la Nunciatura, Giuseppe Comisso. La Eucaristía ha estado presidida por el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, acompañado por el arzobispo de Barcelona, Juan José Mella. También han estado presentes el arzobispo de Madrid, José Cobo, y el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello.

La ordenación ha dado inicio con el canto del Veni Creator, la presentación del elegido y la lectura del Mandato Apostólico. En su homilía, monseñor Planellas ha recordado la larga historia de fe cristiana de la diócesis de Lleida, destacando que es una Iglesia amada y provista de obispo, con comunidades resistentes y una notable lista de pastores a la que ahora se suma Daniel Palau. 

Asimismo, ha glosado la figura del obispo Daniel Palau Valero y ha puesto en valor el papel del Espíritu Santo en la transmisión de la fe a lo largo de los siglos. Los momentos centrales de la ordenación han incluido la promesa del elegido, la postración y el canto de las Letanías. A continuación, ha tenido lugar la imposición de manos de los obispos concelebrantes, seguida por la unción del crisma en la cabeza, el juramento de los Evangelios y la entrega de las insignias episcopales: el anillo, la mitra y el báculo.

Una vez finalizada la ordenación, monseñor Palau Valero ha tomado posesión de la Cátedra Episcopal. Desde este instante, ha presidido la Eucaristía como nuevo obispo de Lleida, administrando por primera vez la comunión y, en un gesto de cercanía, ha bendecido a los feligreses recorriendo el pasillo de la nave central de la catedral.

En su primera alocución como obispo de Lleida, Daniel Palau ha hecho una enérgica llamada a la sencillez, la valentía y la amistad. Ha recordado que «una fe que recuerdo es la de la confianza de que Crispo camina a nuestro lado, porque caminar nos toca hacerlo a todos». Su propio camino, ha señalado, comenzó «en casa con los padres», Pedro y Pepita, junto a su hermano Albert, aprendiendo a amarse de manera sencilla. De esta forma, ha evocado sus escapadas en bicicleta desde su pueblo, «situado muy cerca del monasterio de Poblet», y su paso por la universidad, donde desarrolló «interés por la historia del arte, la música, la filosofía y la teología». Ha descrito su entrada al seminario de Barcelona «llena de ilusión», y sus años como seminarista y vicario en diversas parroquias como «momentos muy intensos». También ha destacado su experiencia en la Facultad de Teología de Cataluña, donde «he aprendido a caminar como alumno, profesor y decano».

Por último, Palau Valero ha afirmado que «la sencillez es el camino preferido de Dios» y ha instado a los presentes a que «desde la sencillez podamos retornar y ofrecer a la humanidad el testimonio de vida de sacerdotes: la simplicidad de vida nos evitará perder el norte». Asimismo, ha convocado a una «renovada valentía que nos permitirá abrir las puertas de nuestro corazón para dialogar con todos», incluyendo a los recién llegados, a los que dudan, o incluso a los que no creen. La sencillez, ha afirmado, hace la fe accesible y la valentía, creíble. Finalmente, ha querido agradecer a su familia, a quienes ha mencionado abiertamente, reconociendo su inestimable presencia y apoyo en todos estos años.

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