Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Semillas de paz y esperanza

Queridos hermanos:

Hay veces en la vida en que parece que los planetas se alinean y percibimos que no se trata de una mera coincidencia casual, sino que tiene un sentido porque todos apuntan en una misma dirección.

El día 1 de septiembre celebramos la X Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación, instituida por el Papa Francisco en 2015, que da inicio al Tiempo de la Creación (del 1 de septiembre al 4 de octubre). Además, este año es el décimo aniversario de la encíclica Laudato si’ (24 de mayo de 2015), sobre el cuidado de la casa común, que comienza con unas palabras del Cántico del hermano Sol de San Francisco, en cuyo octavo centenario nos encontramos.

San Francisco compuso este himno a las criaturas, ciego, enfermo y cercano ya a la muerte –el año próximo será el octavo centenario de su tránsito–. Sin embargo, rezuma regocijo y confianza en que todo habla de Dios, lo bueno y lo malo, el día y la noche, el sol y la luna, el agua y el fuego, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte… San Francisco descubre un hermanamiento, un parentesco de fondo, que da armonía a aparentes contrarios y une a todos en “la hermana madre tierra”. Ese punto de confluencia, de “alineación”, es la alabanza a Dios. Todo se une en las loas a mi Señor, que es el Sol de justicia al que apunta lo que parece diverso.

Este año, el Tiempo de la Creación no puede ignorar los incendios infernales que han asolado gran parte de nuestra geografía y de media España durante el verano. Nos han unido en el temor y en la impotencia ante su magnitud con los montes quemados, y nos ha hecho colaborar a unos y otros para acabar con el peligro. Pero ¿nos han alineado también con el astro Sol? Si es así, seremos capaces de rezar con san Francisco en el Cántico: “Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego”. ¿Qué puede tener de “hermano” el fuego que ha acabado en pocos días con lo que a “la hermana madre tierra” ha costado siglos levantar y nos ha sumido a todos en la tristeza?

El lema de esta Jornada de oración por el Cuidado de la Creación nos ayuda: “Semillas de paz y de esperanza”. Es tiempo de sembrar, de recomenzar, de levantarnos de nuevo con fuerza. El Papa León XIV remite a la imagen evangélica de la semilla por su sorprendente capacidad de generar vida donde hay muerte: “Pensemos, por ejemplo –dice él–, en las flores que crecen al borde de las carreteras: nadie las ha plantado, y, sin embargo, crecen gracias a semillas que han llegado allí casi por casualidad y logran adornar el gris del asfalto e incluso romper su dura superficie”. El fuego nos recuerda una vez más que aquí todo es efímero, pasajero, frágil, que todo necesita cuidado en la creación… también nosotros. Pero igual que la gota constante de agua es capaz de esculpir las piedras más duras, así las semillas más pequeñas vuelven siempre a florecer en primavera.

Es tiempo de plantar, de plantar árboles, y de plantar también esperanza y paz, porque el grito de la tierra es el grito de los pobres. Y si dejan de gritar, quizás nos olvidemos, y los campos y sus gentes se quedarán con su tierra quemada y los demás con la conciencia anestesiada. No podemos perder el tiempo en lamentos inútiles y discusiones estériles. Esta vida es tiempo de plantar, de labrar y cuidar la creación para alabanza de Dios, de construir el Reino de Dios… Lo demás se irá alineando por añadidura.

El día 12 de septiembre, en el Seminario Diocesano, celebramos la eucaristía con el nuevo formulario por el cuidado de la creación para ponernos en línea con Dios creador, que recibe alabanza de todas sus criaturas. Invito a las comunidades, parroquias, santuarios, a utilizar este nuevo formulario en algún momento durante este Tiempo de la Creación.

Con mi bendición,

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now