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Asegurar es acompañar

Eduardo Basagoiti es director general de UMAS Seguros

Vivimos un tiempo de grandes transformaciones. Cambian los modos de comunicarnos, de trabajar, de relacionarnos, e incluso de creer. También el ámbito asegurador, como tantos otros, está llamado a reinventarse para responder a una sociedad que vive entre la incertidumbre y la búsqueda de seguridad. Pero, frente a la rapidez, la digitalización y la competencia feroz, hay algo que en UMAS no cambia: nuestra vocación de acompañar a las personas y a las instituciones que confían en nosotros.

Esa es, precisamente, la idea que ha guiado la VI Convención de UMAS Seguros, celebrada en Toledo bajo el lema Contigo en cada paso. Durante tres días, hemos compartido experiencias, aprendizajes y, sobre todo, una convicción profunda: que la fuerza de nuestra mutua está en la confianza y en los valores que nos unen. No en los números, sino en las personas.

La esencia del acompañamiento

Cuando en UMAS decimos que asegurar es acompañar, hablamos de algo que trasciende lo técnico o económico. Acompañar significa caminar junto al otro, conocer sus necesidades, compartir su camino y sostenerlo en los momentos difíciles. En nuestro trabajo, eso se traduce en escuchar antes de ofrecer soluciones, en responder con empatía, en estar cerca cuando alguien nos necesita.

Cada día recibimos llamadas, visitas o correos de parroquias, colegios, comunidades religiosas o entidades sociales que atraviesan dificultades: un incendio, una inundación, un accidente, un robo. Detrás de cada parte, de cada siniestro, hay rostros, historias y emociones. Y ahí es donde nuestra misión cobra sentido.

Nos mueve el deseo de cuidar el patrimonio material y espiritual de la Iglesia, pero también de acompañar a las personas que lo sostienen. Porque, al final, lo más valioso no son los edificios ni los bienes, sino la vida y la fe que se desarrollan dentro de ellos.

Toledo: un espacio de encuentro y renovación

La convención celebrada en Toledo ha sido mucho más que un evento corporativo. Ha sido un encuentro de familia, un tiempo de comunión, formación y fraternidad. Allí nos hemos reunido agentes, colaboradores y responsables de UMAS de toda España para reflexionar sobre nuestra identidad mutualista, sobre los retos de la innovación y sobre cómo seguir creciendo sin perder la esencia.

Durante el encuentro hemos compartido experiencias inspiradoras, como la gestión solidaria de los siniestros o el papel de la innovación tecnológica en la mejora del servicio al mutualista. También escuchamos testimonios de sacerdotes y comunidades que nos recordaron el valor del trabajo bien hecho y el sentido de lo que hacemos.

Toledo, ciudad de historia, fe y encuentro, nos ofreció además momentos de oración y cultura: la Eucaristía en la Catedral Primada y la visita al espectáculo El sueño de Toledo fueron experiencias que reforzaron el sentimiento de pertenencia a una misión común.

Un modelo que nace de la solidaridad

UMAS nació hace más de cuatro décadas como una mutua de seguros al servicio de la Iglesia y de las instituciones de inspiración cristiana. Desde entonces, hemos crecido sin perder nuestra razón de ser: ofrecer soluciones aseguradoras éticas, sostenibles y humanas. Nuestro modelo mutualista se fundamenta en la solidaridad: no hay accionistas, no hay ánimo de lucro. Los beneficios revierten directamente en los mutualistas, en forma de mejores coberturas, atención más cercana y proyectos compartidos.

Este modelo no solo es eficiente, sino profundamente cristiano. Es una forma concreta de vivir la Doctrina Social de la Iglesia, que nos invita a poner la economía al servicio de la persona, a cuidar el bien común y a trabajar con responsabilidad.

En un contexto en el que los mercados financieros priorizan la rentabilidad a corto plazo, el mutualismo nos recuerda que la verdadera rentabilidad es la confianza. La que se construye despacio, con hechos, y se mantiene a lo largo del tiempo.

Innovar sin perder el alma

En UMAS somos conscientes de que la innovación es necesaria. Apostamos por la digitalización, por la mejora de procesos y por herramientas tecnológicas que nos ayuden a anticipar riesgos, agilizar gestiones y ofrecer un servicio más ágil. Pero tenemos claro que la tecnología nunca sustituirá al acompañamiento humano.

Una póliza puede gestionarse en línea, pero la tranquilidad no se transmite por correo electrónico: se transmite con una voz cercana, con una visita, con la certeza de que hay alguien al otro lado que se preocupa de verdad. Por eso, nuestra apuesta es una innovación con alma, que ponga la técnica al servicio del trato humano.

La confianza como valor compartido

El lema de esta convención —Contigo en cada paso— refleja la esencia de UMAS y de quienes formamos parte de ella. Nos recuerda que la confianza se construye con tiempo, coherencia y cercanía. Que no basta con ofrecer productos; hay que ofrecer presencia. Que la fidelidad, en un mundo tan cambiante, sigue siendo posible cuando se basa en valores sólidos.

Esa confianza mutua es la que nos permite seguir creciendo como comunidad. Cada agente, cada mutualista, cada colaborador forma parte de una misma historia: la de una mutua que nació para servir y que sigue creyendo en el poder de lo pequeño, en la fuerza de la colaboración y en el valor del compromiso.

Servir con esperanza

En Toledo, al cerrar la convención, todos coincidimos en algo: el futuro se construye juntos. Y juntos queremos seguir avanzando, con humildad, con profesionalidad y con fe.

La sociedad necesita empresas que pongan el bien común por encima del interés particular. Que comprendan que la seguridad no se compra, se construye. Que cuidar no es un eslogan, sino una forma de vivir y de trabajar.

En UMAS lo hacemos desde el Evangelio y desde la convicción de que el seguro, entendido desde la mutualidad y la solidaridad, es también un servicio a la esperanza. Porque cuando ayudamos a reconstruir una iglesia tras un incendio, a reparar un colegio, o simplemente a escuchar a quien ha sufrido una pérdida, estamos haciendo mucho más que cumplir con un contrato: estamos acompañando la vida de la Iglesia en su día a día.

Por eso, seguimos convencidos de que asegurar es acompañar. Que nuestra labor, por técnica que sea, tiene una dimensión humana y espiritual. Y que cada paso que damos junto a nuestros mutualistas es también un paso hacia un mundo más justo, más solidario y más fraterno.

Porque la confianza no se impone, se gana; y la esperanza no se promete, se comparte.

En eso consiste nuestro trabajo. Y en eso queremos seguir caminando: contigo, en cada paso.

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