“Yo soy el camino y la verdad y la vida” (Jn 14,6)
- ¿No tenemos a veces la sensación de que hemos perdido el camino, traicionado la verdad y despreciado la vida?
- ¿Cuáles pueden ser los antivalores que se oponen en este tiempo a esos ideales de la persona y de la sociedad?
- ¿Qué consecuencias comportaría para nosotros llegar a descubrir los valores que reflejan esas tres palabras?
- ¿Qué disposiciones nos parecen necesarias para recuperar esos tres valores que han de dignificar nuestra existencia?
- ¿Qué significa para nosotros el hecho de que Jesús se haya identificado a sí mismo con esas tres palabras?
- ¿Qué puede implicar que la Iglesia haya incluído esa revelación de Jesús precisamente en la celebración de los fieles difuntos?
- Valorando esa respuesta de Jesús a la pregunta del apóstol Tomás, ¿llevo yo esas tres palabras a mi oración y a mi compromiso diario?







