“Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. (Lc 21,19)
- Se dice que hoy muchas personas viven tan seducidas por el presente que parecen totalmente despreocupadas del futuro. ¿A qué puede deberse esa actitud?
- También es verdad que hay personas tan preocupadas por su futuro personal que llegan a caer en la desesperación. ¿Cómo se las puede ayudar en este momento?
- ¿Esa frase de Jesús no puede inducir a algunas personas a adoptar una postura frívola y desentendida de los demás?
- Por otra parte, esa misma frase da por sentada la necesidad de la perseverancia. ¿Pero es fácil perseverar en una sociedad y en un tiempo marcados por la prisa y por los cambios?
- Jesús promete la salvación. ¿Pero que puede significar esa palabra para quienes hoy se sienten ya salvados por la técnica?
- Todavía se puede hacer otra observación a la frase de Jesús: ¿Qué puede significar hoy la salvación de nuestra alma?
- ¿Y yo pido en la oración el don de la perseverancia y de la fidelidad a la palabra y a la llamada de Jesús, nuestro Maestro y nuestro Señor?







