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León XIV critica el aumento del gasto militar y denuncia que el uso de la IA radicaliza los conflictos armados

«La fuerza disuasiva del poder encarnan la irracionalidad de una relación entre pueblos basada no en el derecho, la justicia y la confianza, sino en el miedo y en el dominio de la fuerza», afirma el Papa en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, presentado este jueves en el Vaticano

Camino de los ocho meses de pontificado, está claro que la paz es una de las prioridades de León XIV. En su primera aparición, comenzó con un saludo de paz. Pero no solo eso, sino que apeló a una paz desarmada y desarmante. Y esta es la clave de su primer mensaje para una Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el primer día del año.

«La paz existe, quiere habitar en nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste la violencia y la vence. La paz tiene el aliento de lo eterno; mientras al mal se le grita «basta», a la paz se le susurra «para siempre»», escribe el Pontífice.

Todo el mensaje, aunque recoge denuncias fuertes, es una invitación a creer que la paz es posible, a dejar de verla como una utopía o algo lejano, porque es, precisamente esta actitud, lo que nos lleva, dice León XIV, a «no considerar escandaloso que se niegue, e incluso que se haga la guerra para alcanzarla».

«Pareciera que faltan las ideas, las frases sopesadas, la capacidad de decir que la paz está cerca. Si la paz no es una realidad experimentada, para custodiar y cultivar, la agresividad se difunde en la vida doméstica y en la vida pública», continúa.

Desde esta idea, el Papa critica que hoy se culpabilice a los que no se han preparado suficientemente para la guerra y denuncia las actitudes que se esconden tras los llamamientos a incrementar el gasto militar. «La fuerza disuasiva del poder y, en particular, de la disuasión nuclear, encarnan la irracionalidad de una relación entre pueblos basada no en el derecho, la justicia y la confianza, sino en el miedo y en el dominio de la fuerza», explica.

Ofrece datos concretos, como el aumento del 9,4 % de los gastos militares en 2024, hasta alcanzar los 2.718 billones de dólares, el 2,5 % del PIB mundial. Aunque dice que no es solo una cuestión económica, sino también educativa, porque se está difundiendo entre las nuevas generaciones «una noción meramente armada de defensa y de seguridad».

Uso de IA en conflictos

En concreto, en el campo armamentístico, León XIV denuncia el uso de la IA en el ámbito militar que, añade, están radicalizando la tragedia de los conflictos, delegando en las máquinas «decisiones que afectan a la vida y la muerte de personas humanas».

«Es una espiral destructiva, sin precedentes, del humanismo jurídico y filosófico sobre el cual se apoya y desde el que se protege cualquier civilización. Es necesario denunciar las enormes concentraciones de intereses económicos y financieros privados que van empujando a los estados en esta dirección; pero esto no basta, si al mismo tiempo no se fomenta el despertar de las conciencias y del pensamiento crítico», subraya.

El papel de las religiones

En este sentido, el Papa reivindica la aportación específica de las religiones, que es la de «vigilar el creciente intento de transformar incluso los pensamientos y las palabras en armas». En su opinión, las grandes tradiciones espirituales «nos llevan a ir más allá de los lazos de sangre o étnicos, más allá de las fraternidades que solo reconocen al semejante y rechazan al que es diferente».

Y advierte ante la posibilidad de que las palabras de fe sean arrastradas al combate político, de modo que sirvan para «bendecir el nacionalismo y justificar la violencia y la lucha armada». «Los creyentes deben desmentir activamente, sobre todo con la vida, esas formas de blasfemia que opacan el santo nombre de Dios», agrega.

Diplomacia y sociedad civil

Del mismo modo, reivindica el papel de la diplomacia y la necesidad de reforzar las instituciones supranacionales y el derecho internacional, «desmentidos pro las cada vez más frecuentes violaciones de acuerdos alcanzados con gran esfuerzo».

Y también pone encima de la mesa la necesidad de desarrollar una sociedad civil consciente, formas de asociacionismo responsables, experiencias de participación no violenta y prácticas de justicia reparadora.

«Hoy más que nunca, es necesario mostrar que la paz no es una utopía mediante una creatividad pastoral atenta y generativa», concluye.

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