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«Te invito a cenar»: compartir la Navidad en familia

El 21 de diciembre, en el Mirador de Cuatro Vientos, tendrá lugar la XIII edición de Te invito a cenar, una iniciativa que reúne a más de 1000 personas necesitadas y les recuerda que no están solas. Cerca de 500 voluntarios estarán a cargo de la organización 

Te invito a cenar se ha convertido ya en una tradición que cada año crece más y abarca más personas, tanto beneficiarios como voluntarios. «No es una cena para alguien, sino es una cena con alguien» cuenta Jesús Ángel Pindado, uno de los organizadores. «No se queda únicamente en una noche cerca de las fiestas navideñas, sino que celebramos una amistad con gente que acompañamos desde hace años».

La iniciativa, promovida por distintas asociaciones sociales pertenecientes a la Compañía de las Obras, reúne a personas que no pueden celebrar la Navidad y les invita a compartir no solo la comida, sino también el sentido de la vida. Desde personas en situación de calle, drogadictos o enfermos, hasta familias enteras, niños y migrantes, todos son bienvenidos a participar de la celebración.  

Esta celebración nació en Turín en el año 2012, en una cena que, como cuentan desde la organización, reunía a personas pobres y necesitadas que, por una noche, dejaban de ocupar los márgenes de la historia para sentarse en el centro de ella. «Vimos que tenía una acogida fantástica y quisimos copiarlo aquí» cuenta Pindado. Desde aquella primera vez que se organizó Te invito a cenar en España, ha pasado más de una década y han celebrado trece ediciones diferentes, incluyendo la de este año. Siempre acompañados por cocineros de prestigio que se han unido a la llamada y que se hacen presentes en el evento preparando una cena digna de cualquier restaurante de renombre. 

En el centro del evento hay una cosa muy clara que no quieren que se olvide: lo más importante no es la cena, sino celebrar el nacimiento de Jesús en familia y recordar el centro de nuestra fe. «Nos gusta más hablar de la caridad, porque la primera caridad la han tenido con nosotros» dice Pindado. «No somos capaces de dar algo que no hemos recibido ya antes. Como dice el Evangelio, “dad gratis lo que habéis recibido gratis”. Creemos que, ante todo, si uno no da la vida, la pierde», asegura, recordando también la necesidad que tiene el hombre de darse a los otros. 

Los voluntarios, que llegan de diferentes lugares, juegan un papel clave en la iniciativa y son «el corazón de todo, sin ellos no sería posible sacar adelante una cena para mil comensales». Muchos son miembros de Comunión y Liberación, pero otros tantos pertenecen a empresas que colaboran con la causa y se suman al proyecto, integrándolo en su trabajo. Algunos de ellos, por otra parte, llegan a través de los medios de comunicación que cada año cubren el evento. «Muchos lo ven en la televisión o los periódicos y no se lo quieren perder» asegura. 

Necesidades nuevas

Asimismo, el número de invitados no deja de crecer al mismo ritmo que lo hacen las personas en situación de vulnerabilidad en nuestro país. «Ahora hay necesidades nuevas que se plantean, que hace años no existían» recuerda Pindado. Desde migrantes que llegan a nuestro país hasta presos de las cárceles de Meco y Soto, cada año se añaden más personas a la lista de comensales.  

Para muchas de las personas que asisten, esta iniciativa es un recordatorio de que no están solas y hay quien se preocupa por ellos. Durante las horas que dura la celebración, son testigos y miembros de una familia que les acoge y reconoce su dignidad. La huella que deja Te invito a cenar se hace presente en aquellos que una vez asistieron como invitados y a día de hoy regresan como voluntarios, llamando a todo el mundo a entender estos días de fiesta como una mesa compartida. 

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