La celebración de la Pasión de Jesús ha estado marcada por diversos gestos del Pontífice: descalzarse para adorar la cruz y llevarla durante el vía crucis
El primer Viernes Santo del papa León XIV estuvo marcado por el silencio —el Pontífice no predica en este día—, así como por distintos gestos durante las celebraciones y por dos llamadas que ratifican su empeño por la paz.
El Papa comenzó la jornada telefoneando al presidente de Israel, Isaac Herzog, y al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Se trata dos lugares donde la guerra está golpeando con fuerza desde hace ya tiempo.
Con el primero, se abordó la necesidad de reabrir todos los canales posibles a nivel diplomático «para poner final al grave conflicto en curso, con miras a una paz justa y duradera en todo el Medio Oriente».
A Volodímir Zelenski manifestó «la urgencia de garantizar la ayuda necesaria a la población afectada por el conflicto». E insistió en su deseo y empeño para que la guerra acabe cuanto antes.
Ya por la tarde, en la celebración de la Pasión del Señor, llamaron la atención especialmente los gestos del Papa. Porque para la adoración de la cruz, se descalzó y se quitó la casulla y el anillo. Es un signo de desprendimiento.
La homilía, como es habitual, corrió a cargo del predicador de la Casa Pontificia, Roberto Pasolini, que tuvo muy presentes los conflictos que golpean distintas parates del mundo.
«En una época como la nuestra, tan lacerada por el odio y la violencia, donde incluso el nombre de Dios se invoca para justificar guerras y decisiones de muerte, nosotros, los cristianos, estamos llamados a acercarnos sin miedo, más bien con plena confianza, a la cruz del Señor, reconociendo en ella el trono sobre el que se aprende a reinar poniendo la propia vida al servicio de los demás», afirmó.
Vía Crucis
Por la noche, en el Coliseo, León XIV presidió el tradicional vía crucis, cuyas meditaciones de este año fueron preparadas por Francesco Patton, fanciscano y excustodio de Tierra Santa.
También en esta celebración el Papa apenas pronunció unas pocas palabras, una oración al final, pero volvió a hablar con gestos. Fue él mismo el que portó la cruz durante las 14 estaciones.
Fue un gesto, como él mismo reconoció días antes, para enviar una señal al mundo, para mostrar que Cristo aún sufre y para llevar los sufrimientos de la humanidad en sus oraciones, tal y como recoge Vatican News.








