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Alzad la mirada: El mensaje en boca de Pedro

Queridos hermanos:

Ya se acerca la visita del Papa León XIV a nuestro país. Es un auténtico privilegio que, apenas un año después de su elección, el Papa venga a animar nuestro caminar en la fe. Muchos lo han interpretado, con razón, en clave de continuidad con su predecesor el Papa Francisco, que se quedó con las ganas de visitar Canarias para manifestar su preocupación por la inmigración en la ruta atlántica, una de las más peligrosas y mortíferas. Recordemos que el Papa argentino, al principio de su ministerio, fue a Lampedusa, en la ruta migratoria del Mediterráneo, que –en palabras suyas– se estaba convirtiendo en “un enorme cementerio”.

Ciertamente, la migración es un signo de los tiempos en nuestros días, marcados por la injusta desigualdad entre países y continentes dentro de la aldea global o casa común. El verdadero “efecto llamada” es la falta de solidaridad entre los pueblos y la diferencia tan grande en la distribución de la riqueza, que hiere la dignidad de las personas.

La Iglesia no puede dejar de predicar el evangelio, en el que el Señor nos pide acoger al forastero, al migrante, al peregrino, con el que él se identifica: “Fui forastero y me acogisteis… Cada vez que lo hicisteis con uno de estos pequeños, conmigo lo hicisteis (Mt 25).

De todas formas, el viaje del Papa León XIV no se reducirá a Canarias, sino que visitará también Madrid y Barcelona, y podremos conocer mejor al nuevo Pontífice, su mensaje, todo aquello en lo que más insiste y sus palabras de ánimo. Seguro que profundiza en esa paz desarmada y desarmante, una paz que no es violenta ni se impone por la fuerza de las armas sino por la unidad de los corazones. Y es una paz bondadosa, amable, caritativa, que desarma y desactiva todo odio, rencor o violencia.

Si el sueño del Papa Francisco era una Iglesia “pobre y para los pobres”, el Papa León ha expresado desde el principio que su gran deseo en el pontificado es “una Iglesia unida, signo de unidad y comunión, que se convierta en fermento para un mundo”. Mediante la reconciliación y la comunión podremos ser todos uno en Cristo.

Desde el día 6 al 12 de junio tendremos la gran oportunidad de escuchar el anuncio del evangelio por boca de Pedro dirigido a nosotros, a nuestra convivencia, a nuestra Iglesia en España, para confirmarnos en la fe, asegurarnos en la esperanza y animarnos en la caridad con todos.

Invito a nuestra comunidad diocesana a participar cada uno en la medida de sus posibilidades en este acontecimiento eclesial único y a acoger la palabra del Santo Padre con el corazón abierto. Algunos podrán ir presencialmente. 212 jóvenes participarán en la vigilia del 6 y en la misa del Corpus el día 7 de junio, acompañando la peregrinación de la delegación de pastoral con jóvenes de nuestra diócesis, amén de otros grupos que se organizarán independientemente. Y para participar solamente en la misa del día 7 saldrán autobuses organizados por la delegación diocesana de peregrinaciones desde la zona norte y la zona sur. Los que no se desplacen para arropar al Papa presencialmente podrán seguir por los medios de comunicación las celebraciones y los encuentros de esos días.

“Alzad la mirada” es el lema de esta visita papal, palabras de Jesús a sus discípulos tras la conversión de la samaritana y de la gente de su pueblo. “Alzad la mirada y ved los campos dorados y listos para la siega”, les dijo Jesús a ellos y nos dice también a nosotros. Que no dejemos de ver cómo la fe da frutos en este mundo –“una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta”–. Y pidamos por los frutos de este viaje apostólico.

Con mi bendición.

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