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Una Iglesia diocesana viva, esperanzada e ilusionada

Queridos hermanos:

El curso pastoral va tocando a su fin. Durante todo el año, hemos tenido como hilo conductor el lema bíblico «como brotes de olivo en torno a tu mesa, Señor», que teniendo como referencia el lema del Papa Léon XIV, «In Illo Uno unum», ha procurado animarnos a caminar juntos, en sinodalidad, en busca de un mismo proyecto. El símbolo del olivo que nos acompaña es sugerente, porque nos habla de paz, de triunfo, de gracia… De una u otra forma, se nos ha ofrecido una ventana abierta a la esperanza. De hecho, partimos del año jubilar de la esperanza, virtud de la fe cristiana que anima a la Iglesia, y juntos hemos venido recorriendo estos meses con muchas actividades y encuentros, con esfuerzo y avances en nuestra pastoral, que no se para con el calor, sino que continúa activa durante estos meses del estío. Además, nuestro curso se ve enriquecido con la visita de Su Santidad León XIV a nuestro país, como portador de esperanza y de nueva ilusión para esta Iglesia.

Como cierre ya tradicional de nuestro curso llega el XVI Congreso Teológico Pastoral, que lleva como lema el mismo que hemos tenido durante estos meses. Es una oportunidad para juntarnos, para rezar, para formarnos, para compartir nuestra fe y fortalecer nuestra comunión como Iglesia peregrina en esperanza. Y ese será el tema principal del Congreso: la esperanza. La realidad social nos abre los ojos y nos muestra que en el día a día, en la vida cotidiana y ordinaria, hay muchas amenazas contra la esperanza. Hay muchos dardos clavados en las vidas de muchas personas, de muchos vecinos y hermanos. Por eso, es necesario seguir siempre, cada día, sembrando semillas de esperanza a nuestro alrededor. La Iglesia siempre será portadora de la esperanza de Dios.

El profesor Sebastián Mora nos ayudará a formarnos sobre la realidad actual, con una primera ponencia titulada «Pensar la Esperanza en tiempos de incertidumbre». Nuestra sociedad muestra signos de cansancio y de preocupación, con datos numéricos y con rostros personales. Puede uno preguntarse ante tantas malas noticias ¿hay espacio para una verdadera esperanza? Y seguidamente, trataremos el tema de la esperanza cristiana. La segunda ponencia tiene como título una frase de la Primera Carta de San Pedro «Dar razones de nuestra esperanza». Un título que parece interpelarnos personalmente. No carga la responsabilidad de sembrar esperanza sobre otros. Es directo.

Y ya por la tarde, podremos escuchar los testimonios de Chito Morales, gran conocido ya por nosotros, y del Grupo Alborada, de nuestra ciudad de Cáceres, con el padre Gianni a la cabeza, que desde hace décadas ha participado en multitud de celebraciones de la ecuaristía, animando no sólo las misas, sino los corazones y las vidas de quienes han participado en ellas. Serán testimonios vivos de fe y de esperanza.

Creo que merece la pena dedicar un día a estar juntos para animarnos, para compartir la fe, para hacer más fuerte la comunión, para enriquecer nuestra esperanza, para, en definitiva, mostrar el rostro de una Iglesia diocesana viva, esperanzada e ilusionada.

Os espero a todos el próximo sábado 13 de junio, memoria de San Antonio de Padua y víspera de la Solemnidad del Corpus Christi, en el Seminario Diocesano.

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