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¿Qué ha dicho la Iglesia sobre la crisis en Ceuta?

Tras el rezo del ángelus, León XIV ha invocado este domingo a Nuestra Señora de África para que se encuentren «soluciones de paz, de estabilidad y de justicia» ante una situación que ha calificado de «alarmante»

La Iglesia no ha vivido ajena a la crisis que se ha vivido en los últimos días en Ceuta, cuando decenas de miles de personas entraron de forma masiva en la ciudad autónoma sin control procedentes de Marruecos. Todas las explicaciones, según el consenso mediático, político y de los expertos, parecen señalar a Marruecos, que habría utilizado a miles de personas como arma de presión geopolítica. Según las últimas cifras, al menos 72 personas ha fallecido.

La crisis ha sido de tal calibre que ha merecido la reacción del papa León XIV, quien, tras el rezo del ángelus de este domingo, dijo seguir «con preocupación la alarmante situación en Ceuta». Su inquietud lo llevó a la oración, a pedir a Dios, por intercesión de Nuestra Señora de África, la patrona de Ceuta, «que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia».

No ha sido la del Papa la única voz eclesial que ha respondido a esta situación excepcional. En primer lugar, en las primeras horas, respondió la diócesis de Cádiz y Ceuta, que, a través de un comunicado, expresó su «profunda preocupación por la gravedad de los acontecimientos y por la especial vulnerabilidad de tantas personas que se ven afectadas por esta realidad».

Del mismo modo, ofreció sus medios humanos y materiales para contribuir a las necesidades que pudiesen surgir, y recogió las colectas del domingo en favor de la Delegación Diocesana de Migraciones.

La clave de Argüello: la biopolítica

Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo de Valladolid, Luis Argüello, ha reflexionado sobre la cuestión, al hilo del concepto de biopolítica, una forma de poder que usan los gobiernos para controlar a la población. Y en este contexto, la demografía es un arma.

«La biopolítica es clave en el actual poder mundial. Se juega con la vida y se utiliza a las personas —sus sueños, hambre, sexualidad y datos— en favor del lucro y del poder. Las migraciones forman parte de esta estrategia. La invasión de Ceuta es un test. La demografía es un arma», ha escrito en la red social X.

También desde la CEE, el responsable del Departamento de Migraciones, Fernando Redondo, hizo una llamada en los medios vaticanos a que no se utilice políticamente esta situación como arma arrojadiza. «Están saliendo algunas manifestaciones diciendo que esto es fruto de la regularización de migrantes, lo cual no es verdad. Esto es utilizar esta situación para meter miedo a la población y como arma política. La regularización extraordinaria no ha sido la causante», ha explicado.

Su predecesor en el cargo, hoy obispo de Sant Feliu de Llobregat y responsable de Migraciones de los obispos catalanes, Xabier Gómez, también ha reaccionado a esta situación a través de un escrito. «Comparto la opinión de los expertos que han advertido de que no estamos ante un drama migratorio ordinario. El Servicio Jesuita a Migrantes ha señalado que «hay una confusión que busca fingir que estamos ante un fenómeno migratorio, pero esto va más allá», y ha recordado que muchas de las personas que han entrado eran marroquíes, no migrantes procedentes de rutas africanas clásicas. Por eso habla de una cuestión «eminentemente geopolítica», en la que el fenómeno migratorio sería solo «la epidermis» de un problema más profundo».

No a los discursos de odio

Además de la interpretación comentada por Gómez, el SJM ha pedido en su comunicado que se respete a las personas y a los derechos humanos, así como a los principios humanitarios en la respuesta a una situación extraordinaria. Y ha subrayado la necesidad de «frenar los discursos de odio y cualquier narrativa que deshumanice a las personas migrantes».

Desde la otra orilla

Desde la otra orilla, el arzobispo de Tánger, Emilio Rocha, insistía en esta cuestión. Que haya «un pacto de sensatez» para que no se utilice a los migrantes como pieza de intercambio político o armas arrojadizas.

En su opinión, manifestada en una entrevista en La Linterna de la Iglesia, en Cope, la crisis generada tiene que ver con un efecto llamada provocado por la sentencia del Tribunal Supremo, que impide las devoluciones en caliente de las personas que llegan a nado y a una amplificación a través de mensajes de WhatsApp.

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