La Santa Sede ha publicado este viernes el mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebra el 27 de septiembre con el título «Incluso uno solo de estos pequeños»
La Santa Sede ha publicado este viernes el mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebra el próximo 27 de septiembre con el título «Incluso uno solo de estos pequeños». Y, precisamente, el Pontífice ha puesto su mirada en los menores migrantes y ha pedido que ante su situación, de especial vulnerabilidad, no hay que hacer cálculos de ningún tipo.
«No es una cuestión de cifras ni de estadísticas. El Evangelio nos invita a no hacer cálculos: incluso uno solo. Cada niño, cada ser humano, posee una dignidad infinita. Es imagen y semejanza de Dios , es presencia del Señor. Ante cada menor emigrante, estamos llamados a realizar un acto de humanidad y de fe: en el niño, de hecho, podemos acoger y encontrar al Señor», sostiene el Pontífice en el texto.
León XIV ha recordado que muchos menores se ven obligados a abandonar su tierra a causa de guerras, pobreza, violencia, desastres medioambientales y otras tragedias. Y en el camino sufren todo tipo de sufrimientos. Por ejemplo, ha enumerado, la pérdida de padres, hermanos, amigos; las situaciones extremas o dramáticas; o la separación de sus padres por las repatriaciones.
En este sentido, ha hecho una llamada a la responsabilidad de todos, diferenciando cuatro niveles. En primer lugar, en el plano personal, ha invitado a «abrir los ojos y el corazón para escuchar en profundidad su historia, sus miedos y sus sueños, superando esa indiferencia que reduce al ser humano a un dato estadístico que no nos afecta directamente». «Es una invitación a reconocer al niño en su dignidad, aun antes que en su condición de migrante, y a proteger sus derechos fundamentales: a la vida, a la educación y a un nivel de vida que le permita crecer y desarrollarse plenamente desde el punto de vista físico, mental, espiritual, moral y social», ha continuado.
A nivel eclesial, ha pedido que la hospitalidad sea «una práctica pastoral constante». «No podemos limitarnos a delegar esta tarea a instituciones o asociaciones dotadas de un carisma específico: ante los rostros concretos que nos interpelan en el día a día, toda la comunidad cristiana está llamada a sentirlos como a sus propios hijos y a acercarse a la historia concreta de cada uno», ha expresado.
También ha subrayado la necesidad de dar una respuesta desde las distintas religiones, pues «la vulnerabilidad de los más pequeños no conoce fronteras confesionales y nos une en una responsabilidad humanitaria y espiritual compartida».
Y, finalmente, ha apelado a la responsabilidad de las instituciones: «Las instituciones públicas y privadas están obligadas a situar en el centro la protección y la dignidad de cada niño y adolescente. Esto implica la adopción de instrumentos jurídicos eficaces de protección, promoviendo la reunificación familiar y evitando los traumas de la separación. Es urgente un cambio de perspectiva: hay que desplazar el eje del debate de la mera gestión de los flujos migratorios a la protección plena e inmediata de los derechos humanos».
Lee AQUÍ el texto completo del mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2026






