“¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?” (Mt 20,15)
- Las envidias entre los hombres son una ofensa al mismo Dios. ¿Por qué ese pecado tan frecuente supone una duda o una negación de la bondad de Dios?
- A veces se dice que el dueño de la viña dio el mismo salario a los últimos porque habían trabajado tanto como los primeros. ¿Es correcta interpretación del proceder de Dios?
- Dios nos hizo a su imagen y semejanza. ¿Pero no tratamos nosotros de imaginar y presentar un Dios concebido a nuestra imagen y semejanza?
- ¿Cómo se puede explicar que pensemos y actuemos con envidia si de verdad reconocemos y proclamamos el amor universal de Dios y su misericordia paternal?
- Algunos discípulos procedentes del judaísmo, despreciaban a los discípulos llegados del paganismo. ¿Se pueden observar hoy tensiones semejantes en la Iglesia?
- Generalmente pensamos que la persecución y la crítica vienen de fuera. ¿Hay también asechanzas que nacen de la envidia de los de dentro?
- Y yo, ¿estoy dispuesto a reconocer el bien que hacen algunas personas que parecen encontrarse en las periferias de la comunidad cristiana?





