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El Observatorio de Derechos Humanos Samba Martine cumple diez años

Monseñor Xabier Gómez, OP presidió en Madrid la misa por el aniversario de esta iniciativa de la Familia Dominicana, que ha acompañado a unas dos mil personas desde 2016

El Observatorio de Derechos Humanos Samba Martine, impulsado por la Familia Dominicana en España, ha cumplido diez años con una misa celebrada el miércoles 14 de octubre en la parroquia del Santo Cristo del Olivar, en Madrid, junto a la que tiene su sede. La presidió el obispo de Sant Feliu de Llobregat, el dominico Xabier Gómez, uno de los impulsores del proyecto, que hizo balance de una década en la que el Observatorio ha acompañado a unas dos mil personas, en su mayoría migrantes y mujeres víctimas de trata.

El nombre del Observatorio remite a una muerte que en su momento sacudió el debate sobre los centros de internamiento de extranjeros. Martine Samba, una mujer congoleña de 34 años, llegó a Melilla en octubre de 2011 con una orden de expulsión y en noviembre fue trasladada al CIE de Aluche, en Madrid. Ya estaba enferma, pasó semanas con fuertes dolores y fue atendida varias veces por el médico del centro sin intérprete, hasta que la llevaron en un coche policial al hospital 12 de Octubre, donde murió pocas horas después. Los médicos de urgencias denunciaron el estado en que había llegado, y el caso abrió un largo recorrido judicial. Se la conoce como Samba Martine porque en los CIE se registra a las personas por el apellido, y a menudo se las identifica por un número de expediente.

Cinco años después de su muerte, los dominicos españoles buscaban un gesto con el que celebrar el jubileo por los 800 años de la Orden de Predicadores. Según contó Gómez en la homilía, la idea surgió durante un viaje de vuelta desde Ceuta, tras participar en el recuerdo de la tragedia del Tarajal, y tomó forma en 2016 como un proyecto en red centrado en dos colectivos, las personas migrantes y las víctimas de trata. Desde entonces trabaja en tres frentes que el propio Observatorio resume como acompañar, sensibilizar y denunciar.

En la práctica, eso se traduce en un local en la madrileña calle Cañizares donde se ofrece apoyo psicológico, cursos de cocina, limpieza y cuidado de mayores, un aula de informática para buscar empleo y un servicio que asesora y registra casos de vulneración de derechos relacionados con la vivienda, el trabajo, la sanidad o el trato policial. Un equipo visita a las personas internadas en el CIE de Aluche y a sus familias, y otro colabora con proyectos de apoyo a víctimas de trata. El Observatorio sirve además de enlace con otras obras de la Familia Dominicana, como los pisos de acogida para jóvenes migrantes de Balimayá y la Residencia Hogar Dominicas, o el trabajo de las religiosas dominicas con temporeros en los campos de fresa de Almonte, y participa en plataformas como CIES NO, el grupo de migraciones de la CONFER o la red Migrantes con Derechos.

En su homilía, el obispo insistió en que el Observatorio no nació para elaborar estadísticas, sino para conocer de cerca a personas concretas y reconocer nombres e historias detrás de los expedientes. «Las personas vulnerables son portadoras del Evangelio», afirmó Gómez, que admitió que esa cercanía ha cambiado también a quienes forman parte del proyecto, porque ha cuestionado su fe y ha evitado que su predicación se volviera cómoda. Recordó además que la celebración coincidía con el quinto centenario de la Escuela de Salamanca, y defendió que la tradición teológica dominicana tiene hoy su continuidad en las fronteras, en la calle y también en los CIE.

El centro de Aluche donde murió Samba Martine sigue en funcionamiento, y el Observatorio mantiene, junto a otras organizaciones, su trabajo por el cierre de estos centros y por la regularización de las personas migrantes.

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