El próximo 8 de noviembre celebraremos el día de la Iglesia Diocesana en nuestra diócesis de Pamplona y Tudela. Es una magnífica oportunidad que nos brinda para tomar conciencia de que la Iglesia somos todos. Este año nos acompaña un lema sencillo, pero lleno de profundidad: «Dios cuenta contigo». Son tres palabras que encierran una gran verdad. Dios cuenta contigo, conmigo, con cada uno de nosotros. Nadie queda excluido de su llamada. Nadie es demasiado pequeño, demasiado mayor o demasiado limitado para colaborar en la construcción de su Reino. Aquí todos estamos invitados a poner nuestros cinco panes, nuestros dos peces, nuestros talentos. Todo suma, todo construye Iglesia diocesana.
Cada persona tiene un lugar en la Iglesia y una misión que desempeñar. Todos somos importantes. Todos somos necesarios. Todos somos valiosos a los ojos de Dios. Conocí un slogan de una diócesis que resumía muy bien este sentimiento: la Iglesia “casa de todos, cosa de todos”. No es solo responsabilidad del arzobispo, ni tampoco solo de los sacerdotes, porque Dios cuenta contigo, independientemente de tu condición social, cultural, política o económica. Él no mira nuestras capacidades con los ojos del mundo, sino la disponibilidad del corazón. Allí donde alguien ofrece su tiempo, sus talentos, su oración o sus bienes con amor, Dios realiza grandes obras.
En la Iglesia hay muchas tareas y responsabilidades que necesitan de la ayuda de todos. Necesita de quienes anuncian el Evangelio dando catequesis, de quienes celebran la fe, de quienes se comprometen en caritas y cuidan de los más pobres y vulnerables, de quienes educan, acompañan, escuchan y sirven en silencio. También necesita de quienes sostienen su misión con su oración constante, de quienes colaboran económicamente para que las parroquias, la acción caritativa, la formación y la evangelización puedan seguir llegando a tantas personas.
Esta colaboración a la que te invito a participar no te la pido yo como arzobispo, es Dios quien te la pide, es Él quien cuenta contigo. Por eso, en este Día de la Iglesia Diocesana quiero invitaros a preguntaros con sinceridad: ¿cómo puedo colaborar yo? Quizá sea el momento de dedicar un poco de tiempo a una tarea parroquial, de incorporarse a un grupo, de ofrecer un servicio concreto, de reforzar el compromiso económico con la Iglesia o, sencillamente, de rezar con más intensidad por nuestra diócesis y por quienes la sirven.
El Papa Francisco nos hablaba de una “iglesia en salida” donde hacían falta obreros, trabajadores comprometidos para anunciar el evangelio. Nos recordó que la Iglesia no puede ser una comunidad de espectadores. Decía que «todos somos discípulos misioneros», llamados a anunciar el Evangelio desde nuestra propia vocación.
Aunque no es lo único que se nos pide, también necesita el compromiso económico de quienes pueden sostener con sus bienes la misión evangelizadora. Jesús mismo nos recuerda: «Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mt 6,21). La ayuda económica no es simplemente una cuestión de números; es una expresión de pertenencia, de confianza y de amor a la Iglesia. Gracias a la generosidad de muchos podemos mantener abiertas nuestras parroquias, acompañar a quienes más sufren, formar a nuestros seminaristas, cuidar de nuestros sacerdotes mayores y seguir anunciando el Evangelio.
Navarra siempre ha sido una diócesis con gran tradición de compromiso con nuestra Iglesia. El Plan Pastoral Diocesano, que hemos estrenado en este curso, nos llama a la corresponsabilidad, a asumir responsabilidades. Invita a los laicos a participar en la vida de nuestra Iglesia diocesana. Desde la vocación laical se os llama a pasar de espectadores a protagonistas, de receptores a actores principales. No dejes que decidan por ti, porque “Dios cuenta contigo” para que nuestra Iglesia de Navarra sea más evangélica, más comprometida y más misionera.
Quiero aprovechar esta carta para dar las gracias a todos los que ya lleváis colaborando y comprometidos con nuestra Iglesia Diocesana. Gracias porque hacéis posible que nuestra Iglesia de Pamplona y Tudela siga siendo una Iglesia viva, cercana, samaritana y misionera. Y a quienes todavía dudan de si pueden aportar algo, les digo con toda sencillez: Dios cuenta contigo. La Iglesia cuenta contigo. Nosotros contamos contigo.




