Hasta ahora, desempeñaba el cargo de prior, y le estaba permitido compaginar la vida monástica con su obra pictórica. Desde febrero, había asumido la dirección provisional del cenobio cisterciense
Desde el pasado lunes, 22 de abril, el real monasterio de Poblet tiene nuevo abad. Siguiendo la tradición, el castellonense Rafael Barruè —prior del cenobio cisterciense desde 2016— se ha convertido en el máximo responsable de la casa en sustitución de Octavi Vilà, quien ha sido nombrado nuevo obispo de Girona.
De 57 años y natural de Vila-real, Barruè recibió tan notable encargo en la sala capitular del monasterio, durante una ceremonia que estuvo presidida por el superior general de la Orden Cisterciense, Mauro Lepori. Como abad de Poblet, asume también la presidencia de la Congregación Cisterciense de la Corona de Aragón, integrada por los monasterios de Poblet, Santa María de Solius, Santa María de Vallbona y Santa María de Valldonzella de Barcelona.
Como aspecto destacado, el nuevo abad de Poblet acredita una dilatada trayectoria como artista, pues, tras licenciarse en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, ha expuesto su obra pictórica –de enorme carga mística y conceptual– en numerosas localidades, algunas de ellas tan importantes como Castellón o Tarragona.
Rafael Barruè ingresó en Poblet en el año 2000, haciendo la profesión monástica en la festividad de san Benito del año siguiente, obtuvo la licenciatura en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana en 2009 y fue ordenado sacerdote en 2010.
Hasta la fecha, el nuevo abad se ocupaba de la formación de los novicios y de la atención a quienes solicitaban hospedarse en el monasterio. Le era permitido compaginar sus labores monásticas con el desarrollo y expresión de su vocación artística en medio de la vida del cenobio.








