Afirma que en los últimos meses han hablado con el Ejecutivo de inmigración, vivienda y educación, pero los únicos asuntos en los que han querido forzar un acuerdo han sido los abusos a menores cometidos en el seno de la Iglesia y la resignificación del Valle de los Caídos
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha dedicado, durante su discurso a la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), un tiempo a valorar las relaciones de la Iglesia con los poderes públicos.
El arzobispo de Valladolid fue claro al afirmar que, pese a que el Estado es aconfesional, el Gobierno actual se dirige por una suerte de creencias procedentes de ideologías. «El Gobierno tiende a tomar posturas «confesionales» en materia antropológica, definiendo el comienzo y el final de la vida, la definición del matrimonio y de la familia, y el significado de la sexualidad humana con criterios de fe ideológica, al margen de la ciencia y las experiencias humanas más elementales», afirmó.
En su opinión, también tiene una mirada confesional sobre la historia, y selectiva sobre las víctimas. Y continuó: «Manifiesta un deseo desmedido de intervenir en la sociedad civil y de controlar las instituciones que aseguran la división de poderes en lo político y la libre concurrencia en lo económico, además de una doble vara de medir, según a quién afecten los asuntos de abuso de poder o corrupción».
Argüello se refirió, en concreto, a la experiencia que la Iglesia ha tenido en los últimos meses con el Gobierno de Sánchez. Dijo Argüello que han estado hablando de temas como la inmigración, la vivienda o la educación, pero que los únicos temas en los que al Gobierno le interesaba forzar un acuerdo son los abusos a menores en el seno de la Iglesia y la resignificación del Valle de los Caídos.
En materia de abusos, tras hacer un breve recorrido por el largo e intenso camino recorrido por la Iglesia, aseguró que le preocupa «la insistencia del Gobierno en no reconocer las reparaciones ya realizadas e insistir en que todo comienza ahora, así como en reducir toda la reparación a una indemnización económica».
Sobre la otra cuestión, Argüello ha invitado al Gobierno y a los monjes de la abadía del Valle de Cuelgamuros a alcanzar un acuerdo razonable y satisfactorio para ambas partes que, además, «sea un testimonio de que es posible superar la polarización y encontrar vías de encuentro».








