El prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida atiende a ECCLESIA tras participar en el II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular en Sevilla
El cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y camarlengo, intervino este jueves en Sevilla en el II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular con una ponencia en la que presentó a las cofradías como casa y escuela de vida cristiana, comunión y sinodalidad.
Dijo, entre otras cosas, que deben ofrecer «caminos de evangelización y de catequesis, de primer anuncio, de formación en la fe, de acompañamiento en el crecimiento espiritual». Y ser «un lugar vital, hecho de espacios concretos y sobre todo de relaciones donde uno puede sentirse en casa, acogido y aceptado».
Tras impartir su ponencia en la catedral sevillana, el purpurado respondió a las preguntas de ECCLESIA.
¿Qué pueden aportar las hermandades y cofradías en la labor evangelizadora de la Iglesia?
Creo que, dada la situación actual de la sociedad europea en general, las cofradías son uno de los mejores métodos de evangelización. ¿Por qué digo esto? Porque perduran. La mayor parte de las comunidades laicales nacieron en el Concilio Vaticano II, hace menos de 70 años, pero las cofradías llevan 500 años. Perduran porque entran por los sentidos, no solo por el intelecto. Es un anuncio del Evangelio en vivo, algo que no existe fuera de las cofradías. Es una manera de predicar la Palabra de Dios que gusta e interesa. Y es una escuela no solo para los miembros, sino para toda la comunidad. Los cofrades han vivido la fe cristiana católica los últimos 500 años y, a pesar de todas las dificultades, están aquí.
¿Cuáles son los principales retos o dificultades de las hermandades y cofradías?
Tienen que buscar maneras de ser más actuales, de estar en sintonía con la vida cultural de hoy. Esta transición la debe hacer cada cofradía en un espíritu de sinodalidad.
Los laicos tienen un papel fundamental en esto, ¿no?
La Iglesia necesita laicos que lleven las riendas y sean instrumentos de la Iglesia en la evangelización. En muchas partes del mundo ya no hay sacerdotes. Cuando yo era obispo en Dallas, solo había entre 70 y 80 sacerdotes para dos millones de católicos que iban a Misa. Los laicos gestionan las parroquias y los sacerdotes son instrumentos de los sacramentos. ¿Y a dónde los iremos a buscar? A las cofradías, que han perdurado a pesar de todas las dificultades, culturas y problemas y guerras. Ellos han permanecido en la fe. Ahora es tiempo de afrontar otra guerra, que es la guerra del secularismo y del individualismo.
¿Cómo se hace esto?
Predicando la fe cristiana con un lenguaje y una manera de ser. Creo este es el modo de atraer a las personas en muchos países del mundo y aquí también lo hacen las hermandades. Por eso digo que la cofradía debe ser una escuela que viva hacia dentro, pero también hacia fuera.








