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Orgullosos de nuestra fe. Día de la Iglesia Diocesana

La gran mayoría de nosotros tenemos la suerte de haber recibido la fe desde nuestra infancia. Nos bautizaron al poco de nacer, hemos ido creciendo en un ambiente de fe, nos hemos preparado y recibido los sacramentos según crecíamos en edad y en fe. Hemos recibido la fe como un don, sin demasiado afán, aunque el compromiso de ser creyentes nos suponga más o menos trabajo.

Existe una expresión, un refrán que dice “lo que cuesta es lo que vale” subrayando cómo el esfuerzo por conseguir las cosas nos hace más conscientes de su valor y de lo que significan.

Todo esto, junto con la situación cultural en la que vivimos, en la que nos quieren relegar a los creyentes a un segundo plano, imponiéndonos la idea de que la fe es un algo individual y privado, contribuye a que no sea fácil ser y manifestarse como personas de fe.

En este día de la Iglesia Diocesana, se nos invita a estar orgullosos de nuestra fe, de ser creyentes. Es un gran don que tenemos que agradecer a quien nos lo han transmitido, aunque como dice San Pablo, “llevamos este tesoro en vasijas de barro” (2 Cor. 4, 7). No lo dice porque tengamos miedo de que se pueda romper y lo podamos perder, que sí que pasa; lo dice para que lo sintamos como un gran don de Dios y que solo con su ayuda lo podemos conservar.

Este tesoro de la fe, lo alimentamos y lo hacemos crecer en nuestra Iglesia, nuestra Madre, de la que también tenemos que estar orgullosos. Hoy es el día de la Iglesia Diocesana, un día que nos quiere ayudar a que reforcemos nuestra pertenencia y nuestro compromiso con su servicio, como medio de servir a los demás.

¿Cómo mostrar el orgullo de ser creyente, de ser Iglesia? Permíteme que use las palabras del apóstol Santiago “yo con mis obras te mostraré la fe” como medio para animarte al compromiso con tu parroquia y, permíteme tres sugerencias de obras para crecer en esa vinculación con tu parroquia: pon al servicio de los demás tu tiempo, poco o mucho, lo que puedas, en la distribución de tus quehaceres dedicar un tiempo a tu Parroquia. Pon el servicio de los demás tus talentos, tus capacidades, siempre hay algo que sabes hacer y será útil al otro. Pon al servicio de tu parroquia tu tesoro, un donativo, una aportación periódica, junto con el de los demás, nos ayudará al sostenimiento económico de la iglesia. Así mostrarás a los demás que te importa tu parroquia, que estás orgulloso de ser creyente.

Vivamos este día de la Iglesia Diocesana con actitud de agradecimiento a Dios por el don de la fe.

+ Vicente Rebollo
Obispo de Tarazona

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