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Comparto lo que soy

El próximo 14 de enero tendrá lugar la Jornada Nacional de la Infancia Misionera con el lema Comparto lo que soy. Este eslogan nos invita a todos, adultos y pequeños, a reflexionar sobre la importancia de compartir no solo lo que tenemos, sino lo que somos, siguiendo el modelo de vida de Jesús, que entregó su vida por la salvación del mundo.

«Comparto». Para poder «compartir», primero tenemos que reconocer los dones que cada uno tiene, con el fin de ponerlos al servicio de los demás. El Señor espera que todas las cualidades que Él nos ha dado, las utilicemos para hacer un mundo mejor. Compartir también nos recuerda que vivimos en comunidad, que no somos islas, sino que hay un prójimo que muchas veces necesita de mí: no solo de mi ayuda económica, sino también de mi cercanía y de mi oración. El cristiano vive su fe en comunidad, por eso tenemos que huir de los egoísmos y personalismos que nos encierran en nosotros mismos y que no nos dejan reconocer la presencia de Dios en los demás: «En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (cf. Mt 25, 40).

«Lo que soy». La misión no significa solo dar dinero, sino entregar lo que cada uno es y vive como cristiano, unido a la comunidad de creyentes y mostrando la grandeza del amor de Dios a aquellos que todavía no lo conocen. Misión significa sentirnos todos responsables de que el mensaje de redención y liberación de Jesucristo llegue a todas las personas convirtiéndonos todos de esta manera, en discípulos misioneros. Así lo recordaba el Papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones del pasado 22 de octubre: «Aprovecho esta ocasión para reiterar que «todos tienen el derecho de recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligación, sino como quien comparte una alegría, señala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable» (EG 14). La conversión misionera sigue siendo el objetivo principal que debemos proponernos como individuos y como comunidades, porque «la salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia» (EG 15).

«Los niños rezan por los niños, los niños evangelizan a los niños, los niños ayudan a los niños». Esta es la síntesis clara que Infancia Misionera propone para ayudar a los niños en las distintas partes del mundo. Con esta Obra Pontificia, el Santo Padre quiere que los propios niños sean los artífices de la ayuda a más de cuatro millones de niños que viven en más de 120 países de misión. Veamos estas tres acciones que representan la esencia de Infancia Misionera:

Los niños rezan por los niños. El papa Francisco ha pedido que 2024 sea un año dedicado a la oración: «En este tiempo de preparación, me alegra pensar que el año 2024, que precede al acontecimiento del Jubileo, pueda dedicarse a una gran «sinfonía» de oración; ante todo, para recuperar el deseo de estar en la presencia del Señor, de escucharlo y adorarlo. Oración, para agradecer a Dios los múltiples dones de su amor por nosotros y alabar su obra en la creación, que nos compromete a respetarla y a actuar de forma concreta y responsable para salvaguardarla. Oración como voz de un solo corazón y una sola alma (cf. Hch 4, 32) que se traduce en ser solidarios y en compartir el pan de cada día (Carta a S. E. Mons. Rino Fisichella para el Jubileo 2025).

Los niños evangelizan a los niños. De esa misma experiencia de oración, nace la necesidad gozosa y entusiasta de llevar el mensaje de Cristo a los demás. Cuando algo es muy valioso para ti, no te lo puedes guardar y tienes que salir a anunciarlo a los demás. Evangelizar es ofrecer lo que vivo y lo que soy. En mi viaje a Camerún pude observar que evangelizar es seguir el modelo de los misioneros que están enseñando el Evangelio, la vida de fe, la alegría de ser hijos de Dios. Misión es sentirnos responsables, también en nuestra querida Diócesis de Osma-Soria, a través de nuestra oración y entrega personal, para que Jesús sea conocido y amado por todos.

Los niños ayudan a los niños. Con los donativos recaudados en las campañas organizadas por Infancia Misionera, se ayudan a cubrir las necesidades espirituales y materiales de los niños más necesitados, creando y sosteniendo dispensarios, centros de distribución de alimentos y artículos de primera necesidad, hospitales, instituciones de acogida para niños abandonados y huérfanos, escuelas de distintos niveles… en definitiva, se ayuda a que los niños de estos países de misión vivan como niños felices y sanos, como Hijos de Dios.

Queridos diocesanos, que la Virgen María, Estrella de la Nueva Evangelización, nos guíe en el camino de preocuparnos por nuestra salvación y por la de los demás, convirtiéndonos en auténticos discípulos misioneros y que, como Ella, aprendamos a compartir lo que somos.

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