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Cuaresma camino de conversión

Queridos hermanos:
Durante este fin de semana se celebran en nuestros pueblos y ciudades los carnavales, días de fiesta popular, de tradiciones seculares varias. Las calles y las plazas se llenan de gente disfrazada y bulliciosa que asisten a los desfiles y a los diferentes eventos que se desarrollan.
Después del carnaval, a partir del miércoles de ceniza, el próximo 18 de febrero, comienza la cuaresma, y serán las procesiones y los viacrucis los que recorrerán nuestras calles y plazas. Pero no es una simple sucesión de actos como si diese igual una cosa que otra.
En los carnavales lo característico es disfrazarse de algún personaje distinto de uno mismo. Por el contrario, la Cuaresma consiste en quitarse las caretas y en despojarse de todo aquello que no nos permite ser nosotros mismos de forma auténtica. Es descubrirnos tal cual somos en realidad: creaturas hechas del polvo de la tierra y animadas por el aliento de Espíritu de Dios.
Con la ceniza comenzamos el camino cuaresmal hacia la Pascua. La imagen de la Cuaresma es la peregrinación a través del desierto, de montañas y valles, hasta llegar al santuario, al encuentro con Dios, a la resurrección.
La cuaresma está marcada por un «espíritu de conversión», que se sella con el bautismo en el caso de los nuevos creyentes o con la renovación de las promesas bautismales en la vigilia pascual. Conversión para la renovación del bautismo, podríamos decir que es el sentido de la cuaresma.
Este año, cada domingo proclamaremos un evangelio catecumenal que nos ayudará a renovar nuestro bautismo. El primero, las tentaciones de Jesús, justo después de salir de las aguas del Jordán, en las que el demonio pone a prueba al Hijo de Dios. El segundo domingo, la transfiguración, un momento de gracia a lo largo del camino de la vida, en que Jesús escucha de nuevo la palabra del Padre: «Este es mi Hijo» (Mt 7,5). El tercer domingo, la samaritana que descubre el agua de Jesús que salta para la vida eterna. El cuarto domingo, el ciego de nacimiento, curado con el barro hecho con el polvo de la tierra y la saliva de Jesús. El quinto domingo, la resurrección de Lázaro, anticipo de la de Jesús y de la nuestra.
El bautismo no es un hecho puntual que ocurrió en un momento dado de nuestra vida y del que podemos olvidarnos. El bautismo es el inicio de un proceso, de una vida nueva que ya no se acaba, tras las huellas de Jesús, pareciéndonos cada vez más a él por el camino de las bienaventuranzas.
Los medios que la Iglesia tradicionalmente recomienda en cuaresma para este camino de conversión son el ayuno, la oración y la limosna. No son penitencias impuestas por nuestros pecados. No se trata simplemente de no comer, no salir o no gastar. El ayuno es el medio para descubrir lo que de verdad vale en la vida y no vivir para sobrevivir simplemente. La limosna es el medio para compartir con los demás lo que somos y tenemos. Y la oración nos abre a la transcendencia, a la interioridad, al infinito, al más allá, donde Dios nos espera y quiere encontrarse con nosotros.
Os deseo a todos una feliz y santa cuaresma,

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