“Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco” (Mc 6,31)
- Vivimos en una sociedad demasiado nerviosa y agitada ¿No estaremos necesitando un descanso para encontrarnos con lo mejor de nosotros mismos?
- ¿Estamos dispuestos a pasar un tiempo en un clima de silencio y de oración con el fin de escuchar la voluntad de Dios?
- ¿Podemos aceptar hoy al Señor que nos invita a reflexionar sobre su verdadero ser y también sobre su misión?
- ¿Sabemos consagrar un tiempo a la oración para analizar nuestras relaciones y nuestras reacciones ante los demás?
- ¿Hemos aprendido a dedicar un tiempo y un lugar para reflexionar sobre la identidad y la misión de Jesucristo?
- ¿Hemos aprendido a elevar nuestras manos en la oración para “prestar una mano” a los necesitados de atención?
- ¿Considero yo la invitación y el envío que he recibido del Maestro como una carga o como una honrosa colaboración con su propia misión?







