El Vaticano ya está preparado para celebrar la Navidad después de vivir uno de los hitos del Adviento: la colocación del belén y el encendido del árbol
La plaza de San Pedro ya está preparada para celebrar la Navidad. Uno de los hitos del Adviento es la colocación del belén y el encendido del árbol, signo de que el nacimiento del Niño Dios está cada vez más cerca.
Este año, fueron las localidades de Valle de Santa Reatina, en la diócesis de Rieti (Lazio), y de Macra, en la diócesis de Saluzzo (Piemonte) las que aportaron el belén y el árbol, respectivamente. De hecho, el Papa recibió a las delegaciones oficiales de estos lugares horas antes del encendido.
«Desde la plaza de San Pedro pensaremos en Greccio, que a su vez nos remite a Belén», dijo el Pontífice, haciendo referencia al 800 aniversario de la primera representación del belén por san Francisco.
Y continuó: «Y al contemplar a Jesús, Dios hecho hombre, pequeño, pobre, indefenso, no podemos dejar de pensar en el drama que viven los habitantes de Tierra Santa, mostrando a estos hermanos nuestros, especialmente a los niños y a sus padres, nuestra cercanía y apoyo espiritual. Son ellos los que pagan la verdadera factura de la guerra».
Del mismo modo, dijo que contemplar el belén debe llevarnos también a buscar el silencio y la oración en una vida «frenética». «Silencio, para poder escuchar lo que Jesús nos dice desde esa singular cátedra que es el pesebre. Oración, para expresar el asombro agradecido, la ternura, tal vez las lágrimas que nos suscita la escena del Nacimiento. Y en todo ello, María es nuestro modelo: ella no dice nada, pero contempla y adora», agregó.
La historia del abeto
También se refirió al árbol, que «nos hace reflexionar, evidenciando la importancia de nuestra casa común». «Los pequeños gestos son esenciales en la conversión ecológica, gestos de respeto y gratitud por los dones de Dios», subrayó.
El abeto había tenido que ser talado por motivos de seguridad y fue donado al Papa por iniciativa de la comunidad de un pueblo que no suma más de 50 personas. Pero la historia de este árbol no se queda ahí, pues con su madera se fabricarán juguetes para regalar a los niños.
«El árbol representa una Iglesia local pequeña, pero animada por el mismo espíritu que anima a la Iglesia universal. El árbol, símbolo de la vida, permanece aquí para desear a todos una Navidad verdadera, atrae a Jesús luz y vida del mundo, haciéndole sentir necesario a la humanidad a menudo sin alegría. Recuerda también que solo con Jesús son posibles el cuidado de la vida, la sonrisa y la alegría, la fraternidad universal y la paz», dijo el obispo de Saluzzo, Cristiano Bodo, según recoge Vatican News.
El belén y el árbol en la plaza de San Pedro permanecerán hasta que termine el tiempo de Navidad, que coincide con la fiesta del Bautismo del Señor, el domingo 7 de enero de 2024.








