Queridos hermanos y hermanas:
Hoy quisiera dirigirme de modo particular, con el corazoìn lleno de gratitud, a quienes formaìis parte de la Iglesia diocesana burgalesa, por vuestra constante dedicacioìn a la hermosa tarea de la evangelizacioìn, no soìlo en vuestra vocacioìn familiar, profesional y de implicacioìn social para hacer presente en todos los aìmbitos el Reino de Dios, sino tambieìn por vuestra participacioìn activa y generosa que sostiene las muìltiples iniciativas pastorales, educativas, culturales y caritativas que nuestra archidioìcesis desarrolla.
Como bien sabeìis, la labor de nuestra Iglesia diocesana es amplia y diversa, como podeìis ver en el resumen que cada anÞo presentamos en el portal de transparencia de la web de la archidioìcesis. Contamos con 339 sacerdotes, 1.046 religiosos y 703 catequistas que atienden a nuestras 1.004 parroquias en la celebracioìn de los sacramentos, principalmente la Eucaristiìa, la oracioìn, la atencioìn a mayores, enfermos y personas vulnerables, la predicacioìn y la catequesis. En el aìmbito educativo, gestionamos 23 centros catoìlicos concertados que ofrecen formacioìn a casi 19.000 alumnos, realizada por maìs de 1.700 profesionales, de los cuales 1.498 son docentes. La accioìn evangelizadora maìs allaì de nuestras fronteras se hace presente en todos los continentes a traveìs de 770 misioneros. Ademaìs, intentamos preservar y promover, con todos los medios de que disponemos y en colaboracioìn con las administraciones puìblicas, nuestro inmenso y maravilloso patrimonio cultural, que incluye 97 bienes inmuebles de intereìs cultural, unos 1.700 templos y 18 festividades religiosas de relevancia regional y nacional.
En el aìrea de la caridad y la justicia social, nuestra archidioìcesis sostiene 59 centros dedicados a mitigar la pobreza, atendiendo a maìs de 9.600 personas. Promovemos instituciones que cuidan de personas mayores, enfermos croìnicos y personas con discapacidad, asiì como centros de ayuda a emigrantes y refugiados, y programas especiìficos para menores y joìvenes en situacioìn de vulnerabilidad. Estas obras se llevan a cabo gracias al esfuerzo conjunto de muchos profesionales y voluntarios, entre los que se encuentran 700 voluntarios de Caìritas presentes en todos los arciprestazgos.
Todo esto es posible gracias a la implicacioìn personal corresponsable de tantas personas que, fieles al Evangelio, dedican su esfuerzo e ilusioìn a servir apasionadamente a la tarea de la evangelizacioìn, a hacer presente a Dios en todos los aìmbitos donde se desarrolla la vida humana y a la atencioìn a los maìs vulnerables, que son los preferidos del SenÞor.
La corresponsabilidad se extiende tambieìn al terreno econoìmico, donde es preciso promover la transparencia y la autofinanciacioìn. Con respecto a la transparencia, la archidioìcesis ha implementado diversos programas, presentes en praìcticamente todas sus parroquias e instituciones, que permiten dar a conocer en tiempo real de doìnde procede y a queì se dedica hasta el uìltimo ceìntimo del presupuesto diocesano. La archidioìcesis de Burgos se esfuerza por liderar este aìmbito, ofreciendo informacioìn detallada y accesible sobre nuestras cuentas y actividades.
En el campo de la autofinaciacioìn, aunque se van dando pasos, nos encontramos auìn muy lejos de conseguirlo. Con los recursos propios, el grado de autofinaciacioìn apenas alcanza el 32% de los recursos necesarios. Es por ello que la aportacioìn a traveìs de la X en la Declaracioìn de la Renta se hace del todo indispensable para completar el presupuesto que posibilite desplegar toda la accioìn evangelizadora, educativa y de atencioìn a tantas personas vulnerables dentro y fuera de nuestro territorio que realiza nuestra Archidioìcesis de Burgos. Por eso me atrevo a pediros que en esta campanÞa de Declaracioìn de la Renta no os olvideìis de ejercer esta corresponsabilidad marcando la casilla destinada a la Iglesia Catoìlica. Este sencillo gesto no implica coste adicional para vosotros y representa una fuente vital de financiacioìn para nuestras actividades, ya que, a diìa de hoy, la asignacioìn tributaria es una de las principales viìas de ingreso para la Iglesia diocesana burgalesa.
Agradeciendo vuestra generosidad y compromiso, os deseo una vivencia profunda del Misterio de la muerte y resurreccioìn del SenÞor, que constituye el don del amor de Dios para toda la humanidad, de la mano de la Virgen Mariìa.
Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga.







