A su juicio, la motivación detrás de la Sagrada Familia es una fe profunda de artista: «Esa obra la hizo desde la fe para gloria del Señor y para ayudar a que los demás pudiésemos también glorificar a Dios, como él»
El cardenal Omella ha recibido la noticia de la declaración del arquitecto Antoni Gaudí como venerable con «una gran alegría», según afirma en un vídeo hecho público por el arzobispado de Barcelona. Para el que fuera presidente de la Conferencia Episcopal Española, este reconocimiento trasciende la genialidad del artista y se adentra en la esfera de su vida espiritual. «Yo creo que es un reconocimiento no solo de su obra arquitectónica, sino de algo más importante, que es su santidad», ha señalado.
Monseñor Omella detalla en sus declaraciones una cierta visión de la formación temprana del arquitecto, señalando que se trata de «un hombre bueno, un hombre que nació en el seno de una familia cristiana, cuyos padres le enseñaron a vivir la fe, esa fe que recibió en casa, que fue completada en la catequesis de su parroquia y que también fue profundizada en el colegio de los escolapios».
De esta forma, la motivación detrás de la Sagrada Familia, su más emblemática obra, es, a juicio del cardenal, una fe profunda de artista: «Esa obra la hizo desde la fe para gloria del Señor y para ayudar a que los demás pudiésemos también glorificar a Dios, como él», indica.
En su reflexión, monseñor Omella también ha querido enfatizar el legado espiritual que Gaudí ha dejado a la sociedad: «Yo creo que, en el fondo, Gaudí ha dejado un testimonio para todos nosotros, y eso el Papa lo reconoce. Porque, en el fondo, nos está diciendo: “Vosotros, igual que yo, sois hombres y mujeres que habéis nacido en una familia, os habéis educado en una familia, en un colegio y estáis llamados a la santidad en medio de las dificultades de la vida. Como él, también en medio de los trabajos y en medio del dolor y el sufrimiento, estamos llamados a ser santos»».
Así las cosas, el cardenal ha declarado que «ser santo es dar gloria a Dios, amar a Dios y amar y servir a los hermanos». Por último, ha incluido una reflexión personal y una cita bíblica, deseando que «este hombre sencillo, enamorado de Dios y de la caridad, sea para todos nosotros un ejemplo y nos diga “También vosotros estáis llamados a la santidad”. Porque el Evangelio dice “sed santos, porque mi Padre del cielo es santo”. El Concilio Vaticano II nos recuerda la llamada universal a la santidad. Todos estamos llamados a ser santos siendo, como somos, pecadores, pero recibiendo la gracia y el perdón de Dios. Ojalá que todos sigamos el ejemplo de los santos y especialmente de Antonio Gaudí».








