Oración, formación y convivencia marcan las vacaciones de niños, jóvenes y matrimonios de Getafe que redescubren cada año la alegría de vivir la fe en familia en este evento que lleva ya 19 ediciones
Málaga acogió recientemente la decimonovena edición del Encuentro de Verano para Familias «El Familión», un evento que ha sido capaz de reunir a 150 familias de la diócesis de Getafe, que suman alrededor de 330 niños, más sacerdotes, seminaristas y monitores. De esta forma, la Casa diocesana de Espiritualidad San Manuel González se convirtió durante la segunda quincena de agosto en el epicentro de esta «explosión de fe, amistad y comunión» que busca redescubrir la alegría de vivir la Iglesia en familia.
Como no podía ser de otra manera, el encuentro contó con la participación del obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, así como del obispo auxiliar, José María Avendaño Perea, quienes acompañaron a las familias en diferentes momentos del programa. Monseñor García Beltrán ha descrito la semana como «una explosión de familias, una explosión de niños, de adolescentes, de jóvenes y también de matrimonios, que es la base de la familia», considerando este crecimiento «una alegría y una bendición» para toda la diócesis. Por su parte, monseñor Avendaño Perea ha destacado que durante estas jornadas se compartieron convivencia y formación «en torno al valor cristiano de la familia y de la vida», fomentando la renovación de la vocación al amor conyugal y el reconocimiento de los hijos como una bendición.
Así las cosas, los días de «El Familión» estuvieron marcados por una agenda variada y enriquecedora, que incluyó oración —Eucaristías, momentos de adoración y el rezo del Rosario—, formación —espacios de reflexión y testimonios para crecer en la fe— y convivencia y actividades lúdicas, como excursiones y diversas actividades en común, reforzando los lazos familiares en un clima festivo y de descanso.
El objetivo central del encuentro giró siempre en torno a «reforzar los lazos familiares y poner a Cristo en el centro de la vida cotidiana». Los participantes valoraron especialmente «los espacios de reflexión, los testimonios y la celebración de la fe, así como los momentos de convivencia y alegría compartida».
Las familias asistentes han compartido sus testimonios para iluminar el impacto duradero de esta experiencia. Joaquín, junto a su esposa y sus cuatro hijas, han repetido por séptimo año consecutivo, asegurando que «El Familión nos da lo que nos falta para llegar a lo más alto, el cielo». Por su parte, Mary Lu Munro, de Boadilla del Monte, ha resaltado que el encuentro «nos reta a ser santos, pero con la libertad de estar donde estás y progresar desde donde estás», sintiéndose parte de «esta gran familia de familias».
Incluso los jóvenes han vivido intensamente la experiencia. Rodrigo, uno de los monitores, relata que es «un regalo poder encargarme de que los niños disfruten y estén cerquita del Señor». El seminarista Juan Beamonte, entre tanto, afirmado que aquí «aprendemos lo que es el verdadero descanso: descansar en comunidad, juntos y poniendo al Señor en el centro», considerándolo el mejor lugar para «disfrutar de la vocación, vivir apasionado y vivir con el Señor en el centro».
Por último, los obispos de Getafe han expresado su profunda gratitud a Dios por este encuentro y por «tantas familias que con sencillez y fidelidad viven la fe en lo cotidiano y transmiten a sus hijos la alegría, la fortaleza y valentía del Evangelio», impulsándolos a ser «misioneros en la vida de cada día». Este evento se ha consolidado como una «bendición para toda la diócesis de Getafe», encomendando a cada familia a la protección de la Virgen María, Madre de las Familias.








