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El Papa anima a los nuevos cardenales a construir una Iglesia «sinfónica y sinodal»

El papa Francisco ha presidido este sábado el consistorio en el que ha creado 21 nuevos cardenales, entre los cuales se encuentran tres españoles: José Cobo, Ángel Fernández Artime y Francisco Javier Bustillo. Una ocasión que el Pontífice ha aprovechado para recordar al colegio cardenalicio que debe funcionar como una orquesta sinfónica, «que representa la sinfonía y la sinodalidad de la Iglesia».

«Una sinfonía cobra vida de la sabia composición de sonidos de los diferentes instrumentos. Cada uno brinda su aporte, a veces solo, a veces unido a algún otro, a veces con todo el conjunto. La diversidad es necesaria, es indispensable. Pero cada sonido debe contribuir al proyecto común. Y para eso es fundamental la escucha recíproca», ha añadido.

Para Francisco, cada cardenal, como hacen los músicos, debe escuchar a los demás. Y aunque no ha vinculado su figura con la del director de orquesta, sí ha dicho que este debe «escuchar más que todos los demás y ayudar a cada uno y a toda la orquesta a desarrollar al máximo su fidelidad creativa»

«Queridos hermanos y hermanas, nos hace bien reflejarnos en la imagen de la orquesta, para aprender cada vez mejor a ser Iglesia sinfónica y sinodal. La propongo particularmente a ustedes, miembros del colegio cardenalicio, en la reconfortante confianza de que tenemos como maestro al Espíritu Santo, maestro interior de cada uno y maestro del caminar juntos», ha subrayado.

De un pueblo concreto

Por otra parte, Francisco ha recordado a los purpurados que vienen de un pueblo concreto, donde han recibido la buena noticia del Evangelio: «Creo que esto es importante y no debemos olvidarlo».

Y ha añadido: «En efecto, somos evangelizadores en la medida que conservamos en el corazón el asombro y la gratitud de haber sido evangelizados; más aún, de ser evangelizados, porque en realidad se trata de un don siempre actual, que requiere ser renovado continuamente en la memoria y en la fe».

La Iglesia no vive de rentas

En este sentido, ha dicho que Pentecostés no es un hecho del pasado, sino «un acto creativo que Dios renueva continuamente», del que la Iglesia vive. «No vive de rentas, ni mucho menos de un patrimonio arqueológico, por valioso y noble que sea. La Iglesia vive del presente de Dios por la acción del Espíritu Santo», ha agregado.

Y, dirigiéndose a los neocardenales, ha concluido: «Y hoy, a la luz de la Palabra, podemos comprender esta realidad: ustedes han venido de diversas partes del mundo y el mismo Espíritu Santo que fecundó la evangelización de sus pueblos, ahora renueva en ustedes su vocación y misión en la Iglesia y para la Iglesia».

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