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Francisco en la audiencia general: «La JMJ nos ha demostrado a todos que un mundo fraterno es posible»

El papa Francisco ha definido la Jornada Mundial de la Juventud Lisboa 2023 como «un empujón, un nuevo inicio de la gran peregrinación de los jóvenes a través de los continentes, en nombre de Jesucristo». Lo ha hecho en el primer encuentro tradicional de los miércoles tras la pausa del mes de julio, donde el Pontífice aseguró que la Jornada, celebrada después de la pandemia, ha sido sentida por todos como don de Dios, que ha vuelto a poner en movimiento los corazones y los pasos de los jóvenes. «Tantos jóvenes de todas las partes del mundo, ¡tantas! Para ir a encontrarse y encontrar a Jesús», añadió.

Francisco también meditó sobre el lema de la JMJ, inspirado en el relato evangélico de la visitación de María a Santa Isabel: “María se levantó y partió sin demora”. En su momento más crítico, la Virgen no se encierra en sí misma, sino que, movida por Dios-Amor, va al encuentro de su prima. A su vez, admitió que le gusta mucho invocar a la Virgen con esta realidad, la Virgen «apresurada», como ya lo comentara en su visita al Santuario de Fátima. «Siempre hace las cosas con prisa, nunca nos hace esperar, es la Madre de todos», subrayó. Nuestra Señora «guía la peregrinación de los jóvenes tras las huellas de Jesús», manifestó el Papa.

La plegaria por la paz

«Como hizo hace un siglo precisamente en Portugal, en Fátima, cuando se dirigió a tres niños encomendándoles un mensaje de fe y de esperanza para la Iglesia y para el mundo». Por este motivo, el Pontífice regresó a Fátima (ya había estado allí el 12 y 13 de mayo de 2017 con motivo del centenario de las apariciones marianas). En este sitio, rezó el rosario junto a jóvenes enfermos «para que Dios sane al mundo de las enfermedades del alma: la soberbia, la mentira, la enemistad, la violencia». Además, se renovó la consagración de Europa y del mundo al Corazón Inmaculado de María. «He rezado por la paz, porque hay tantas guerras en todas las partes del mundo, todas», dijo.

Un encuentro con Cristo

«Los jóvenes del mundo acudieron a Lisboa numerosos y con gran entusiasmo», prosiguió Francisco. Allí, el Papa se reunió con ellos en pequeños grupos y remarcó que algunos de ellos tenían muchos problemas. Por ejemplo, «el grupo de jóvenes ucranianos traía historias dolorosas». «No eran unas vacaciones, un viaje turístico, y tampoco un evento espiritual fin en sí mismo; la Jornada Mundial de la Juventud es un encuentro con Cristo vivo a través de la Iglesia, los jóvenes van al encuentro de Cristo; es verdad que donde hay jóvenes hay alegría, ¡hay un poco de todas estas cosas!».

El mundo de la fraternidad

Por último, Francisco manifestó que mientras que en Ucrania y en otros lugares del mundo se combate, y mientras en ciertas salas escondidas se planifica la guerra, «la JMJ ha mostrado a todos que otro mundo es posible», aseguró el Papa. «Un mundo de hermanos y hermanas, donde las banderas de todos los pueblos ondean juntas, una junto a la otra, ¡sin odio, sin miedo, sin cierres, sin armas!».

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