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Enséñanos a orar

Queridos diocesanos de Alcalá de Henares:

Inmersos en la Semana Santa para celebrar los misterios de la fe más importantes del año litúrgico, como hago habitualmente cada final de mes, os escribo esta carta para desearos un Santo Triduo Pascual. Estos días estamos llamados a participar en la liturgia, que tiene la virtualidad de traernos al presente la gracia contenida en los misterios de la pasión, muerte y resurrección, que Nuestro Señor Jesucristo nos mereció durante su vida en la tierra. Las procesiones de Semana Santa y otras manifestaciones de la piedad popular brotan de la liturgia como de su fuente, y, como catequesis plásticas por las calles de nuestros pueblos y ciudades, nos ayudan enormemente a vivir lo que celebramos en la liturgia. Quiero agradecer a todas las Hermandades y Cofradías de nuestra diócesis su trabajo de todo el año, que se ve coronado estos días en sus estaciones de penitencia, y que expresa la dimensión pública y social que tiene nuestra fe. Desde ahora os deseo a todos una feliz Pascua de Resurrección.

Al final del tercer mes del año, quiero aprovechar esta ocasión para recordar que, con toda la Iglesia universal, por convocatoria del Papa Francisco, nos estamos preparando para celebrar el Jubileo del año 2025, que tiene como lema: “Peregrinos de Esperanza”. En el año 1500, Bonifacio VIII fue el primer Papa que instituyó un “año santo” o “año jubilar”, con la intención de que los cristianos pudieran peregrinar a Roma, pasar por la puerta santa de la Basílica Vaticana, y acercarse al tesoro de la misericordia de Dios, que es la indulgencia plenaria. Su idea tuvo mucho éxito. Hubo mucha gente que se reconcilió con Dios y con los hermanos, y que cambió su vida a mejor. Desde entonces, este gesto se repite cada veinticinco años.

El último año jubilar de este tipo fue el del año 2000. Muchas cosas han cambiado desde el comienzo del nuevo milenio. Han sido veinticinco años trepidantes. Como suele decirse, estamos viviendo no solo una “época de cambios”, sino un “cambio de época”. Además, venimos de pasar una pandemia, a nivel mundial, que nos ha hecho tocar nuestra fragilidad, que se acentúa con los terribles conflictos bélicos que han estallado en fechas recientes. Por eso, el Papa Francisco quiere que nos preparemos al año santo 2025 profundizando en el tema de la oración. Santa Maravillas de Jesús experimentó en su corazón que Jesús le aseguraba que España se salvaría por la oración. En esta época de tanta incertidumbre, estamos invitados a mirar a Dios y a elevar nuestras manos al cielo, de donde nos viene la salvación. El Dicasterio para la Evangelización, encargado de preparar el Jubileo del año 2025, ha editado un material que puede ayudarnos a crecer en nuestra vida de oración: “Enséñalos a orar”, que puede encontrarse en la página web del Jubileo (https://www.iubilaeum2025.va/es.html).

Os animo a todos a trabajar este material, tanto individual como comunitariamente. En él podréis encontrar sugerencias para crecer en la vida de oración en la parroquia, en la familia, a través de retiros o tiempos de “desierto”. En este mismo sentido, la Editorial BAC, también ha comenzado a publicar ocho volúmenes de una colección titulada “Apuntes sobre la oración”, de autores tan prestigiosos como Angelo Comastri o Gianfranco Ravasi. Tenemos material suficiente para trabajar en el tiempo de Pascua, que estamos a punto de comenzar.

Recibid mi saludo y mi bendición.

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