Más de 500 asociaciones se unen en la marcha Sí a la vida el domingo 23 de marzo por las calles de Madrid
El verde esperanza es el color que han elegido los organizadores de la marcha por la vida, que este año cumple su décimo quinta edición. Una “fiesta”, como ellos mismos la califican, con la que llaman a la sociedad civil española a salir a la calle para defender la vida desde su concepción hasta la muerte natural.
Una de las asociaciones que participan es Voz Postaborto, fundada por Esperanza Puente. Una mujer con gran carácter y determinación, que tras haber abortado de joven, ha dedicado su vida a apoyar a mujeres que han pasado por lo mismo y que está convencida de que «lo bueno acaba venciendo». Esperanza sabe que la mejor arma para defender la vida en nuestro país es el testimonio, el hablar de persona a persona, de corazón a corazón. Con ese método ha ayudado a muchas mujeres, y también hombres, a poder mirar sus heridas e incluso, perdonarse.
¿Por qué empezaste por la asociación?
Por la necesidad de visibilizar el post aborto. El post aborto es algo que existe en todos los casos, que se ha ocultado siempre, y que sigue habiendo mucho interés en que se oculte. Cuesta mucho sacar adelante una asociación de este tipo porque para ayudar a la mujer después de abortar, si no hay ayudas para ayudarla a tener un hijo, pues ni te cuento para esto, entonces vamos pasito a pasito, ahora mismo estamos muy poquitos. Hay que visibilizar que el post aborto existe, y existe en todos los casos. Tanto si se sufre después de abortar como si se sufre años después. El caso es que sí o sí, si una mujer no se muere joven, el postaborto va a saltar más tarde o más temprano.
¿Tenéis experiencia de eso?
Esa experiencia también la tengo yo. En estos 20 años que llevo colaborando con instituciones la experiencia es que hay poca voluntad, sobre todo desde las administraciones públicas, de ayudar a la mujer embarazada para que siga adelante con el embarazo. No hay ninguna voluntad, totalmente nula desde prácticamente casi todos los ámbitos de la sociedad, de ayudar a la mujer que ha abortado porque al final sería reconocer que es un mal social. Y que no solo le repercute a la mujer. Ese mal repercute en la sociedad en general al final.
Yo de todos modos, además de ayudar a mujeres a seguir adelante con su embarazo, ayudo a mujeres y hombres que han sufrido abortos provocados y abortos espontáneos, porque es otra cosa de la que no se habla, pero el dolor por la pérdida existe tanto si una madre pierde un bebé de manera natural como si una madre pierde un bebé de manera provocada. Hay una diferencia lógicamente, en un caso es algo natural y en el otro, es algo intencionado, con lo cual sus consecuencias son distintas, pero sí hay un dolor por la pérdida en común del que nadie echa cuentas.
Porque esos hijos para el mundo no existen, pero para nosotras como mujeres han existido y hay una certeza cierta, es un hecho objetivo que han existido. Por lo tanto, el que el mundo no le eche cuentas, el que nadie quiera escuchar a una mujer que ha pasado por un aborto y desde luego reconocer que hay un antes y un después y que el después siempre es en negativo, eso la sociedad no lo quiere.
¿Y cómo se puede ayudar en este sentido a una mujer que ha sufrido un aborto?En el tú a tú cercano, si una mujer te cuenta que ha sufrido un aborto y tú ves que quiere hablar, escucharla. Si no quiere hablar, porque es algo vergonzoso y es algo doloroso, acompañarla. En este caso, en España, las dos asociaciones que existimos, que somos Asociación Voz postaborto y A más uve, acompañamos a estas mujeres. Yo, en mi caso, que llevo ya muchos años puedo derivarlas a psicólogos o a otro tipo de ayudas que, por ejemplo, la Iglesia Católica tiene, como son el Proyecto Raquel, y también por otro lado, ya se está poniendo en marcha El Viñedo de Raquel. Para personas que tengan fe y para personas que no tengan fe, porque la ayuda es a sanar esa herida de la pérdida de ese hijo de esa manera.
En la defensa de la vida, tú afirmas que lo que mejor funciona es el boca a boca, de persona a persona. ¿Qué experiencia tienes de esto?
Que te llaman chicas. Mi teléfono funciona las 24 horas, tanto WhatsApp como teléfono y me llaman chicas que dicen «me ha dicho fulanita que te llame, o me ha dicho mi párroco, o me ha dicho…» a mí me llaman muchas mujeres porque alguien con quien yo he hablado o he atendido, incluso alguna embarazada que ha seguido adelante con el embarazo, si una prima, una hermana o quien sea, expresa que llora por los rincones por ese aborto, pues mi teléfono rula por todos los sitios y muchas lo conservan y me las derivan.
El boca a boca funciona tanto para ayudar a mujeres a que sigan adelante con su embarazo, como para solicitar ayuda, aquí un poquito menos porque también cuesta pedir ayuda porque hay una sensación que le queda a la mujer de que no se merece nada bueno de lo que le pasa en la vida, entonces tampoco se merece que la ayuden. Por eso hay que tratar de visibilizarlo más.
Hace mucha falta que haya instituciones con las que las personas que han pasado por un aborto provocado se puedan identificar, porque a la mujer que ha abortado y a los hombres que han pasado por el aborto se les condena al silencio y a la soledad y tienen que saber que, por lo menos, no son ellos solo los que sufren que pueden comunicarse con gente como ellos.
Yo tengo tres razones por las que creé la asociación Voz Postaborto: para visibilizar el posaborto y que la sociedad entienda que sí hay un antes y un después de pasar por un aborto. Que ese después ocurre en todos los casos, que no es una cuestión de “esa loca que tienen fe, la mujer moderna no sufre”, mentira, eso ya te lo digo yo. Desde antes del 2010, pero sobre todo, con el cambio de ley que se hizo en el 2010, han promocionado hasta tal punto que puedes abortar y no pasa nada que la gente se lo crea hasta que lo vive.
Segundo, para que haya una institución donde las personas que han abortado se puedan comunicar unos con otros e identificarse, foros donde tú veas primero que no eres tú solo el que está sufriendo, que no te pasa a ti solo y segundo que puedas expresarlo porque hay una necesidad de expresarlo, pero como te condenan al silencio, la soledad, la vergüenza y el miedo y el dolor al sufrimiento, pues no lo haces.
Y tercero para que con el tiempo, una vez que tú escuchas, acoges a las mujeres en este caso del post aborto, quien quiera y quien pueda dé testimonio, porque el testimonio remueve conciencias. Eso lo he comprobado yo por experiencia propia. Es importante acoger a las mujeres y hombres que han pasado por abortos para poderles dar la oportunidad de expresarlo públicamente a quien pueda y a quien quiera. Esto es algo tan transversal en la vida de uno, o de una mujer que hay mujeres que no son capaces, pues ya está. No pasa absolutamente nada, pero sí hay mujeres que si tú las apoyas y las ayudas a sanar podrán hacer mucho bien con otras mujeres.
Y una vez que se han sanado las heridas… en cualquier caso la vida te cambia para siempre
Una vez que se han sanado las heridas, el duelo se puede curar, se puede sanar y tú vives con serenidad. A tus hijos no los vas a olvidar, a esos hijos muertos en el aborto no los vas a olvidar nunca, pero hay una diferencia. También hay un antes y un después, una vez que sanas heridas vives de otra manera y lo puedes expresar sin ese desgarro que supone pensar en ello mientras lo estás sufriendo. De hecho, la mujer tiende a querer olvidar y a poner velos y corazas para poder seguir con la vida, que esa capacidad la tenemos los seres humanos, la de continuar con nuestra vida a pesar de los traumas, pero claro, los traumas al final acaban saliendo.
Esto es un hecho traumático, violento, que acaba saliendo. La experiencia que tengo es que no solo atiendo mujeres que han abortado recientemente, sino que también, cada vez más, atiendo a mujeres que han abortado hace 20, 30, o 40 años. Y ese postaborto es mucho más profundo, porque la situación de la mujer con 60, con 70, con 50 años no es la misma que tenía con 20 o con 15 o con 27. Ya eres una mujer adulta, tienes toda una vida hecha y por lo tanto tu visión de la vida no es la misma que la de entonces, si el postaborto se despierta en esa etapa, el sufrimiento es brutal. Si se despierta es abrir la caja de Pandora. Ya no deja nada dentro, el más mínimo detalle que hayas vivido, lo saca y al estar en una etapa de tu vida donde tú ya eres adulta y ya tienes mucho recorrido, hay un denominador común en todas, cuando son mujeres que han pasado 20, 30, 40 años, todas te dicen lo mismo, «¿cómo fui capaz de hacerlo?» Entonces tienes que explicarles que esta visión de la vida que ellas tienen ahora no es la misma, ni la misma situación que tuvieron en su momento, pero incluso aunque fueran ellas abortar porque les diera la gana.
Ese “cómo fui capaz de hacerlo” es brutal, es un reconcome brutal. Genera mucha ira contra una misma y el duelo genera mucha autolesión. El aborto tiene tres heridas importantes: la herida humana, que es la psicológica; la herida espiritual, que no tiene nada que ver con ninguna religión, sino que tiene que ver con la conciencia humana, porque el ser humano es el único animal que nace con conciencia natural, o sea que no necesita de una religión para tener conciencia. Y el duelo. El duelo es la parte más compleja y más difícil de superar porque, como te he dicho, nuestros hijos no existen para el mundo. No los hemos visto, no los hemos enterrado. No hemos tenido acompañamiento en el dolor. Nadie nos ha dado el pésame, por lo tanto es un duelo que genera mucha autolesión. Y las mujeres tenemos muchas formas y maneras de autolesionarnos, algo sencillo como me apetece un vaso de agua y no me lo bebo, hasta somatizar enfermedades que no tengo. Ahí en medio puedes meter lo que quieras, drogas, alcohol, intentos de suicidio, conductas de riesgo, aceptación de parejas que me maltraten, aceptación del abuso. En fin, el abanico es bastante amplio y desde luego para nada bueno. Entonces bueno pues ese duelo es complejo de superar, pero se puede.
Hay otro denominador común en las mujeres, que es «no me lo voy a perdonar nunca». La gente no se da cuenta de que el hecho de matar a un ser humano es un acto que es contrario a nuestra naturaleza. Pero cuando es un hijo el que se muere, aunque tú no seas la que hace la acción para que se muera, estás ahí. Cuando es un hijo, nuestro cuerpo, nuestra mente, toda nuestra toda biología está preparada para acoger, para cuidar. Cuando actuamos en contra de eso, humanamente, la parte más fisiológica, la parte más biológica, se volverá en contra, pero es que la parte psicológica también.
Da igual la religión que tengas, da igual la ideología que tengas, eres mujer. Eres un ser humano que dentro de ti puedes acoger a otro ser humano, y que tu naturaleza se prepara para acoger, todo lo que hagas violentamente contra eso tiene consecuencias y muy graves. Y de hecho es un problema de salud mental hoy en día. El aborto en España está provocando problemas de salud mental a nivel social.








