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Este verano, oportunidades de crecimiento y maduración

Queridos hermanos:

Llegan los meses de vacaciones, de descanso, en los que podemos dedicarnos un poco más a la familia, a las amistades, a recuperar fuerzas y ánimos, a hacer actividades saludables… También podemos tener más tiempo para la relación con Dios, para la oración, para cuidar el espíritu y no solo el cuerpo.

El mes de julio comienza todos los años con la Jornada de responsabilidad en el tráfico, siempre en torno a la conmemoración de San Cristóbal, patrono de los conductores. La campaña de la Conferencia Episcopal Española, bajo el lema «El Señor te bendiga y te proteja y colme tu esperanza», nos invita a caminar siempre bajo la bendición de Dios, fuente de seguridad y esperanza para todos. Cuando vamos de viaje siempre hay alguien que nos espera o tenemos una misión que cumplir. Los desplazamientos en la carretera, por trabajo o por vacaciones, son una imagen de la peregrinación, del camino que juntos recorremos en esta vida: como conducimos es como vivimos.

Protagonistas especiales de los veranos son los niños y los jóvenes que han terminado sus clases, y ahora toca descansar y cambiar de actividad. Nuestra diócesis de Coria-Cáceres ofrece una gran variedad de posibilidades para estos meses estivales. Son más de 25 campamentos organizados por parroquias, arciprestazgos, colegios, movimientos, o la misma Diócesis, en la naturaleza o urbanos.

Nuestra tierra ofrece espacios preciosos para vivir estos días, en medio de la naturaleza, al aire libre, rodeados de árboles, arbustos y retamas, teniendo como música de fondo los pájaros y el agua. Es un marco incomparable para disfrutar de la casa común que Dios Padre nos ha regalado. Así las nuevas generaciones, casi siempre rodeadas de asfalto, entran en contacto directo con la creación y aprenden a valorarla y cuidarla.

Por último, otra oportunidad de crecimiento y maduración, así como de responsabilidad con los demás, es vivir durante unos días algún tipo de voluntariado caritativo y social. Hay personas que en el verano viven su descanso ayudando a otros en centros de atención a los necesitados, incluso en países de misión. Nuestro tiempo es un bien precioso que aumenta su valor cuando se comparte en favor de los necesitados.

No quiero terminar esta carta sin tener un recuerdo para Gerardo Salomón, nuestro seminarista compartido con la Archidiócesis de Malabo (Guinea Ecuatorial), que, el próximo sábado 12 de julio, recibirá el orden sacerdotal en su tierra. Recemos por él, por nuestro seminario y por el aumento de vocaciones sacerdotales en nuestra Diócesis

Feliz verano para todos.

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