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Evangelizar con misericordia: grupos sinodales con corazón

Hemos terminado el mes de junio que, en la religiosidad popular, está dedicado al amor de Dios, manifestado en el Corazón vivo de Jesús, como respuesta a todos los problemas que afectan siempre al corazón herido del hombre y de la mujer y que necesitan ser sanados. «Tus heridas nos han curado». Y ahora, cuando seguimos formando los grupos sinodales en las parroquias, en los movimientos, comunidades, monasterios, cofradías, no podemos perder de vista que hay que volver al Corazón de Cristo, para que escuchemos al corazón del hermano, «sus gozos y esperanzas», para ser fieles a los proyectos de su Corazón que subsisten de edad en edad.

  1. ¿Cómo formar grupos sinodales con Corazón? Nos reuniremos para que, caminando juntos con el Corazón de Cristo, renovemos nuestras vidas, sabiendo que, como decía san Pablo VI, solo los santos dan respuestas a la crisis de todos los tiempos. La salvación siempre viene de los santos, de los que son fieles a los proyectos de su corazón.

Cada reunión sinodal, asumiendo el ritmo que cada grupo lleva habitualmente por ser un grupo de catequistas, de consejo pastoral, de movimientos familiares, cursillos de cristiandad, asociaciones, cofradías… cuando se tiene conciencia de que somos Iglesia que camina en Toledo, profundizamos en o que se nos ofrece en el Sínodo diocesano, para dar respuesta desde el Evangelio y la Iglesia a los retos de nuestro tiempo

  1. Oración, formación, escucha y diálogo. Los miembros de un grupo sinodal tienen que orar juntos, formarse juntos, escuchar y dialogar, escuchando al otro hasta el final. Escuchar no significa darle toda la razón al otro. Escuchar hasta el final significa que la persona que tengo delante me importa y la escucho hasta el final, aunque en un diálogo sincero, también tengo que decirle lo que dice el Evangelio, la Iglesia y el testimonio de los santos.

Caminando juntos con Cristo, acertaremos en nuestros grupos sinodales y convertimos en su Iglesia viva que camina gozosamente porque ora, se forma y vive en la verdad la caridad.

  1. Las parroquias, lugares donde los grupos sinodales, se coordinan. En la parroquia, donde a través de los sacramentos de la iniciación cristiana se nace en la fe por el bautismo, la eucaristía y la confirmación.

Los grupos sinodales tienen como referencia principal a las parroquias. Desde ellas, se envía al Sínodo diocesano la constancia de la existencia de cada grupo sinodal. La parroquia, como comunidad viva, también debe tener sus propios encuentros y reuniones, en un espíritu de oración y comunión, para avivar el amor a la Palabra, fortalecer la fe y abrir el corazón a la acción del Espíritu Santo, que nos impulsa con fervor hacia la misión evangelizadora. Nuestro Sínodo diocesano, desde las parroquias en el contexto de los arciprestazgos, quiere ser, desde el Señor, renovación para nuestra archidiócesis

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