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Francisco: «Agradezco a todos los que trabajan por las vocaciones en las amadas tierras de España»

El Santo Padre se une a la «celebración» del Congreso Nacional de Vocaciones con un cuidado mensaje en el que destaca que «todos somos administradores de los dones de gracia y de naturaleza que el Señor nos ha regalado»

El papa Francisco ha querido «unirse a la celebración» del Congreso Nacional de Vocaciones con un cuidado mensaje en el que invita a todos los fieles a sumarse a la misma, «agradeciendo a todos los que trabajan por las vocaciones en las amadas tierras de España».

En su reflexión, el Pontífice insiste en destacar la importancia de quienes, con su ejemplo de vida, hacen visible el compromiso con el proyecto que Dios tiene para cada uno. «Eres para Dios, sin duda. Pero Él quiso que seas también para los demás», nos recuerda el Papa, poniendo especial énfasis en que nuestros dones y talentos no son solo para nuestro beneficio, sino también para el servicio al prójimo.

Tomando el testigo del título del Congreso, Francisco destaca que la pregunta «¿Para quién soy?» nos lleva a una profunda introspección. Así, recuerda que en la exhortación apostólica Christus vivit se alerta muchas veces de que nos perdemos en la pregunta, siempre recurrente, de «¿Quién soy yo?», mientras olvidamos la más esencial: «¿Para quién soy yo?». Esta reflexión, a juicio del Santo Padre, nos invita a reconocer que nuestra existencia tiene un propósito que trasciende nuestro ego. Para ilustrar este argumento, el sucesor de Pedro ha recuperado la historia del joven rico que se acercó a Jesús buscando la vida eterna: «El Señor nos hace ver, con una dulce pedagogía, que la bondad a la que aspiramos no se consigue cumpliendo requisitos y alcanzando objetivos y, aunque hayamos tratado de realizar todo esto desde nuestra juventud, siempre nos faltará algo muy simple, el don total de nosotros mismos, el seguir a Jesús en la prueba del amor más grande».

Pese a que el relato del joven rico es un claro ejemplo de cómo la búsqueda de la vida eterna puede verse obstaculizada por el apego a lo material, Francisco advierte de que esta llamada a la radicalidad no «hace referencia solo a un determinado tipo de vocación específica —la de la pobreza evangélica—», sino que se extiende hasta todos los hombres. «Todos somos administradores de los dones de gracia y de naturaleza que el Señor nos ha regalado», proclama, instándonos a poner nuestros talentos al servicio de los demás.

Y no ha querido el Santo Padre olvidarse de la reciente DANA que afectó a varias regiones de España, «una situación que nos interpela profundamente, y que deja al vivo la idea de “para quién soy”», como recordatorio palpable de esta llamada a la solidaridad. Es la constatación de que, en medio de la adversidad, surgen testimonios que nos interpelan sobre el propósito de nuestra vida. «Cuántos testimonios de valentía —prosigue Francisco—, de solidaridad, de ver que en ese contexto lo que tengo, lo que soy, tiene un propósito concreto: los otros. Y cuando no es así, se ve claro el amargor, el clamor de la tierra y de Dios que nos reclaman: “¿No eras tú responsable de tu hermano?”». La respuesta a esta pregunta nos lleva a reconocer que lo que tenemos y lo que somos tiene un propósito concreto: servir a los demás.

Del mismo modo, el Papa también nos invita a reflexionar sobre cómo gestionamos nuestros bienes, tanto materiales como espirituales, a través de la parábola del administrador deshonesto, donde se nos recuerda que nuestros recursos deben ser utilizados para unir y no para dividir. «No pensemos que lo que tenemos no es suficiente», ha querido animar a los fieles, tomando como ejemplo la vida de los apóstoles, quienes «sin oro ni plata», fueron capaces de realizar milagros al atender las necesidades de los demás «después de recibir el Espíritu Santo».

Y finaliza: « Pidamos, hermanos, en este Congreso de Vocaciones una mirada capaz de percibir la necesidad del hermano, no en abstracto, sino en lo concreto de unos ojos que se clavan en nosotros como los del paralítico del templo. En la oficina, en la familia, en el apostolado, en el servicio, lleven a Dios allí donde Él los envíe, esa es nuestra vocación. Con la pregunta “¿para quién soy?”, nos introducimos en el misterio de Dios y de su proyecto sobre nosotros, pero no tengan miedo y abandónense a la voluntad divina, el Espíritu los sorprenderá a cada paso, haciéndoles bajar del tren de la vida, como a santa Teresa de Calcuta, para reducir las distancias que los separan de Dios y del hermano, para cambiar sus rumbos y encontrar a Jesús en el abrazo de aquel al que son enviados».

Mensaje del arzobispo de Braga

El arzobispo metropolitano de Braga, monseñor José Manuel Cordeiro, también ha querido sumarse al encuentro en calidad de responsable del Servicio Europeo de Vocaciones de la Comisión de Juventud de la CCEE, felicitando y agradeciendo «a la Conferencia Episcopal Española la organización del Congreso Vocacional al estilo misionero sinodal, con la pregunta: “¿Para quién soy?”».

En su mensaje, ha querido destacar que la vocación no es solo un asunto personal, sino que nos involucra a todos como una asamblea de llamados a la misión. «La Iglesia o es misionera o no existe», afirma, subrayando la necesidad de una comunidad eclesial en constante movimiento, atenta a las necesidades de las personas y dispuesta a acompañar a los jóvenes en sus sueños y dificultades.

El amor, ha recordado monseñor Cordeiro, no es bajo esta premisa solo un sentimiento, sino una labor que requiere esfuerzo y sacrificio. «Es un salir de uno mismo para ir al encuentro del Otro y de los demás», ha señalado, invitándonos a vivir nuestra vocación como un acto de entrega y servicio. «Dios es todo amor y sólo amor que llama, que ama, transforma, capacita, envía y acompaña hasta el fin del fin. Por eso, la vocación es una vida humana en la que se puede leer el absoluto del Evangelio», ha recordado, sentenciando, con un guiño al Jubileo de 2025, que «salir, evangelizar y discipular son verbos activos para una Iglesia en misión peregrina de esperanza».

Cardenal Cobo: «Nuestra vida tiene futuro, tiene sentido»

En su intervención, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, ha destacado que nuestra vida tiene futuro, tiene sentido, porque «depende de la mirada de Dios». «Somos convocados. Dios llama en la Asamblea que es la Iglesia. Por ello, estar juntos nos da alas, para vivir más arraigados, haciendo uso de nuestra libertad. Nos hace caminar y aprender juntos», ha subrayado.

Y ha continuado: «Dios nos saca de nuestras ideas que polarizan la convivencia, que no acepta a los otros. Todas las vocaciones deben ser acompañadas. La vocación es una llamada, la llamada del maestro para seguirle. Vivimos un momento de gracia para la Iglesia. El Espíritu Santo nos empuja a descubrirnos como Pueblo de Dios. Todos somos discípulos de Cristo en misión. Vocación única que nos iguala a todos. En la comunidad todos nos sentiremos valorados. Pongámonos en camino y preguntémonos «¿Para quién soy»».

Argüello

El último en intervenir durante la presentación fue Luis Argüello, presidente de la CEE y arzobispo de Valladolid. «El Yo del lema del Congreso es un Yo que es un nosotros, apunta. «Para quién soy yo es preguntarnos para quién somos nosotros», ha dicho.

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