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Francisco Conesa sostiene que el interés de los jóvenes por la fe es «una exploración» y no un giro católico

El obispo de Solsona inauguró las XI Jornadas de Actualización Pastoral de la Universidad de Navarra con una conferencia sobre la búsqueda de Dios en la que alertó del riesgo de que la experiencia religiosa se quede «en pura emoción»

El obispo de Solsona, Francisco Conesa, ha matizado en Pamplona el creciente interés por lo religioso entre los jóvenes, que a su juicio responde más a una etapa de búsqueda que a una vuelta a la fe. «No estamos ante un giro católico, sino ante una exploración, porque la mayoría tiene un desconocimiento total del cristianismo», afirmó este martes en la conferencia de apertura de las XI Jornadas de Actualización Pastoral, organizadas por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.

Conesa no presentó ese desconocimiento como un obstáculo sino como un encargo para la Iglesia. «Esto es un reto y un desafío para nosotros. Es una oportunidad para conectar con sus deseos, con sus gustos, para acompañarles, acogerles y ofrecerles experiencias de plenitud de vida que les llenen el corazón», explicó ante los asistentes.

El obispo defendió que, aun en un contexto de secularización, «en el hombre persiste una profunda sed de Dios», y repasó las formas que adopta hoy esa búsqueda, desde el deseo de espiritualidad y el interés por las experiencias de trascendencia hasta la atracción por la belleza o la vigencia de la religiosidad popular. En el caso de los jóvenes subrayó un cambio de actitud, ya que, según dijo, «han perdido ya todo el temor a hablar de Dios abiertamente».

Una parte de su intervención se centró en las personas que llegan a la Iglesia con heridas o dificultades. «A nosotros acuden muchas personas que encuentran paz y sosiego. Tenemos este reto terapéutico: ofrecer una palabra de misericordia a las personas heridas», señaló.

Formación y comunidad frente al emotivismo

Conesa también advirtió de los riesgos que acompañan a algunas formas de espiritualidad actuales, como el emotivismo, el sincretismo, el esteticismo, el tradicionalismo o el individualismo. Sobre el primero insistió en que las experiencias religiosas necesitan un acompañamiento sostenido en el tiempo. «Para que no quede todo en pura emoción hay que consolidar itinerarios de formación e integración en la comunidad», sostuvo.

Entre las propuestas pastorales con las que cerró la conferencia mencionó la acogida, la escucha y el acompañamiento de quienes buscan un sentido para su vida, y animó a ofrecer la tradición espiritual cristiana a través de la oración, el silencio, la belleza, la liturgia, la vida comunitaria y el servicio.

En esa línea reclamó un cambio en la manera en que la Iglesia se presenta ante la sociedad. «La Iglesia no puede ser percibida sólo como educadora moral o defensora de unas verdades, sino ante todo como maestra de espiritualidad», afirmó el obispo, para quien la tarea pastoral pasa por ayudar a cada persona a reconocer sus anhelos más profundos. «Hay que dejar que aflore el deseo de Dios entre esa maraña de deseos humanos», concluyó.

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