El Papa Francisco ha recibido este jueves en una audiencia a las delegaciones de la Federación Italiana de Semanarios Católicos, de la Unión Italiana de Prensa Periódica, de la Asociación Corallo y de la Asociación Aiart – Cittadini mediali, a los que ha agradecido «por su labor diaria en el mundo de la comunicación. Vuestras raíces extendidas atestiguan vuestro deseo de llegar a las personas con atención y cercanía, con humanidad».
El Santo Padre ha instado a los comunicadores a «no perder de vista la promoción de la dignidad de las personas, la justicia y la verdad, la legalidad y la corresponsabilidad educativa». Para ello Francisco ha señalado «tres caminos» que deben seguir los comunicadores: «formación, protección y testimonio».
«La formación es el camino para conectar generaciones, para fomentar el diálogo entre jóvenes y mayores, esa alianza intergeneracional que, hoy más que nunca, es fundamental. La prudencia y la sencillez son dos ingredientes educativos básicos para orientarse en la complejidad actual, especialmente en la red, donde es necesario no ser ingenuo y, al mismo tiempo, no ceder a la tentación de sembrar ira y odio. La prudencia, vivida con sencillez de espíritu, nos ayuda siempre a tener previsión», explica.
«Comunicar es formar sociedad»
Añade que «los semanarios católicos llevan esta mirada sabia a las casas: no solo dan la noticia del momento, que fácilmente se quema, sino que transmiten una visión humana y una visión cristiana encaminada a formar las mentes y los corazones, para que no se permitan ser deformado por palabras gritadas o por noticias que, pasando con morbosa curiosidad del negro al rosa, descuidan la claridad del blanco. Y vemos en las noticias tan tristes de estos días, en las terribles noticias de la violencia contra las mujeres, cuán urgente es educar en el respeto y el cuidado: formar hombres capaces de tener relaciones sanas. Comunicar es formar al hombre. Comunicar es formar sociedad», apuntilla.
En relación con la protección expone que «es fundamental promover herramientas que protejan a todos, especialmente a los grupos más débiles, los menores, las personas mayores y las personas con discapacidad, y los protejan de la intrusión de lo digital y de las seducciones de la comunicación provocadora y polémica».
Por último, al abordar el tercer camino, el del testimonio, ha recordado la figura del Beato Carlo Acutis, «quien no cayó en una trampa, sino que se convirtió en testigo de la comunicación. El testimonio es profecía, es creatividad, que nos libera y nos empuja a arremangarnos, a salir de nuestras zonas de tranquilidad para correr riesgos. Sí, la fidelidad al Evangelio postula la capacidad de correr riesgos para el bien. Y para ir contra la corriente: hablar de hermandad en un mundo individualista; de paz en un mundo en guerra; de atención a los pobres en un mundo impaciente e indiferente. Pero esto solo podrá hacerse de manera creíble si primero damos testimonio de lo que estamos hablando», finaliza.







