Realmente, Jesús, cuando te veo ya en tu pueblo, en tu casa y cómo se te recibe, me pregunto: ¿qué es lo que me quieres decir a mí con tus palabras, con este mensaje de amor, de salvación, de cercanía, de cariño hacia los más pobres y hacia los más necesitados? Me impresiona con el ánimo que vienes y me impresiona tu actitud y pienso en ti, cuánto sufrirías al verte rechazado por tu mismo pueblo. Querías regresar ahí, a tu casa…







