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Los obispos españoles: «Los migrantes pueden ser la presencia oculta del mismo Dios»

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal publican su mensaje de cara a la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

Con un recuerdo especial al papa Francisco, que enmarca la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de este 2025 —este año se celebra el 4 y 5 de octubre en el marco del Jubileo—, los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española, han invitado a celebrar la jornada con el lema Migrantes, misioneros de esperanza.

Una invitación que es una llamada a «fijarnos en los migrantes, hombres y mujeres concretos, con rostros e historias particulares llenas de vida y dignidad». Porque «es cierto que las migraciones constituyen un hecho estructural de esta época nueva que vivimos. Un fenómeno ante el que algunas ideologías y prejuicios proyectan problemáticas y mensajes que fracturan, culpabilizan y deforman».

Ante ello, escriben los obispos, «solo un conocimiento, aproximación y cercanía ante sus historias concretas nos pueden ayudar a seguir avanzando en la construcción de comunidades acogedoras y misioneras».

En segundo lugar, invitan a mirar a los migrantes como misioneros, porque «ellos pueden ser presencia oculta del mismo Dios, una oportunidad de gracia y de crecimiento personal y comunitario, un instrumento para descubrir llamadas a la conversión y a abrirnos a nuevos horizontes».

Respecto a la esperanza, que citan de Francisco, corroboran que «tras el fenómeno de los refugiados y migrantes existe una realidad palmaria de búsqueda de esperanza», puesto que «los migrantes y refugiados reflejan una tenacidad y coraje en la búsqueda de mejores condiciones de vida para ellos mismos y sus familias».

Factores de esperanza

En este sentido, añaden, «nos muestran y enseñan el coraje de la vida desde la certeza de que Dios los acompaña en sus tribulaciones y duelo para alcanzar un futuro mejor». Además, señalan, «los migrantes y refugiados se convierten en muchos de nuestros contextos sociales y eclesiales en factores concretos de esperanza en un mundo que tiene mucha fatiga para afrontar su propio futuro. Ellos contribuyen a revitalizar la fe y promueven un diálogo interreligioso basado en valores comunes. En definitiva, ellos están revitalizando con su juventud, sus valores, su trabajo, sus vidas, sus familias, su fe, sus ideales, la realidad social y eclesial de nuestro país y de nuestras comunidades parroquiales, además de hacerlo en sus propios países de origen».

Los obispos aprovechan el mensaje para agradecer todas las iniciativas sociales y de la Iglesia que cuidar a los migrantes: Corredores de Hospitalidad, el Proyecto Hospitalidad Atlántica, la Mesa del Mundo Rural, las distintas experiencias de acogida, etc.

Y a los migrantes les dicen: «Gracias por vuestra presencia. Deseamos que, desde vuestra propia identidad, enriquezcáis nuestra cultura desde el necesario diálogo y reconocimiento de las señas propias de las comunidades de acogida. Juntos estamos llamados a un «nosotros» distinto que nos ayudará a crecer en humanidad y fraternidad. Que vuestra fe, especialmente a los que procedéis de
una tradición católica, sea una luz que os siga acompañando y dando fuerza en este camino que
hacéis, enriqueciendo y viviendo en el seno de nuestras parroquias que os quieren acoger».

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