El prelado oscense, que hasta ahora ocupaba la sede de Teruel y Albarracín, sustituye a Jesús Catalá, que presentó su renuncia por edad el pasado mes de diciembre
El papa León XIV ha nombrado este viernes a José Antonio Satué, hasta ahora obispo de Teruel y Albarracín, como nuevo obispo de Málaga, después de aceptar la renuncia de Jesús Catalá, que llevaba en la diócesis andaluza desde 2008 y que presentó su renuncia por motivos de edad el pasado mes de diciembre.
Satué fue nombrado por el papa Francisco como obispo de Teruel y Albarracín el 16 de julio de 2021, y recibió la ordenación episcopal y tomó posesión el 18 de septiembre de 2021. Dos años después, Francisco lo incorporó al Dicasterio para los Obispos como miembro.
Desde abril de 2015 hasta su nombramiento episcopal fue oficial de la Congregación para el Clero en la Santa Sede. En Roma colaboraba en la parroquia de Santa Rita y en la Casa di Marco, institución para menores no acompañados del Servicio Jesuita a Refugiados.
En Huesca, su diócesis de origen, estuvo en diversas parroquias justo antes de saltar al servicio a nivel diocesano como vicario general, moderador de la Curia y miembro del Consejo Presbiteral, entre otros cargo. También fue deán-presidente del cabildo de la catedral.
En una reciente entrevista con ECCLESIA, señalaba, al hilo del Jubileo, que todos los cristianos, y no solo el Papa, tienen la responsabilidad de sostener la esperanza en nuestro mundo. «Creo que esta experiencia es como un desafío que nos tiene que tocar a los creyentes, porque esa esperanza no la podemos defraudar. La fe nos ayuda a salir de nosotros mismos y a buscar la relación con Dios, que nos ama incondicionalmente, y con los demás. Esa es la fuente fundamental de esperanza. Cuando nos abrimos a la comunidad, la esperanza también crece. El estilo de vida cristiano vivido con fidelidad es fuente de esperanza, porque nos saca de nuestro pequeño círculo y nos ayuda a tener esas relaciones con Dios, con nuestra comunidad y con el mundo».
También dijo: «La esperanza, la ilusión por vivir, el empeño por superar las dificultades son realidades que están muy bajas en nuestra sociedad. Afectan incluso a la gente más joven y a los niños que, en algunos casos, sufren enfermedades psicológicas y psiquiátricas. Esto debe llevarnos a hacer un análisis serio sobre lo que nos está ocurriendo».








