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Jóvenes en camino, luz y esperanza en cada paso

Queridos hermanos:

El próximo sábado, 5 de abril, tendrá lugar el XXXVIII Encuentro Diocesano de Jóvenes en el Casar de Cáceres bajo el lema “Jóvenes en camino, luz y esperanza en cada paso”. Están convocados jóvenes de grupos parroquiales, de catequesis, de cofradías, de movimientos juveniles… todos los jóvenes de la diócesis.

A luz del Año jubilar y del reciente Congreso de vocaciones, las actividades estarán centradas en la esperanza y en la llamada a ser protagonistas de la misión evangelizadora de la Iglesia. Tendremos muy presente el testimonio inspirador del joven Carlo Acutis, que será canonizado en el mes de abril en Roma, y cuyo musical llegará a nuestra diócesis en el mes de mayo.

La esperanza y la vocación se relacionan estrechamente con la imagen del camino y de la peregrinación. La vida es un camino “entretejido de esperanza y de paciencia”, nos decía el Papa Francisco en el inicio del Jubileo. A veces, la vida se hace más dificultosa y otras es más llevadera, se van alternando los gozos y las tristezas, los momentos de apuro y las ilusiones.

Lo cierto es que en nuestra peregrinación no nos van a faltar nunca dificultades, y vamos a necesitar siempre la ayuda y el ánimo de los amigos. Si caminamos juntos podemos echar una mano al que tropieza y no se puede levantar por sí mismo. ¡Desgraciadamente hay mucha gente que no encuentra una mano amiga!

Nuestra vocación no es caminar solos en la vida, sino caminar juntos. Todos experimentamos que incluso los abismos que parecen insalvables, sumando fuerzas, ingenio, ganas… se superan con facilidad. Cada uno aportará su parte según cualidades, recursos o posibilidades. Asilados y solos somos pequeños y débiles, pero entre todos, uniéndonos unos a otros se multiplican las posibilidades.

En el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, es precisamente un joven el que tiene cinco panes y dos peces. Los apóstoles dicen: “¿Qué es eso para tantos?”. Pero el joven los puso en la mesa común y Jesús hizo que sobrase. Poner en común lo que tenemos es la llamada que Dios hace a los jóvenes y a todas las personas de buena voluntad, con la promesa de que Él se encargará de multiplicarlo.

La esperanza y la llamada se transmiten por contacto, se contagian por cercanía y por trato. Una mano tendida y una cara sonriente son una luz en el camino de la vida. Los jóvenes son ricos en futuro, en alegría, en sueños. La Iglesia y la sociedad los necesita: no podemos avanzar sin futuro.

Pidamos todos al Señor que el encuentro de jóvenes del Casar de Cáceres sea un momento fuerte, una experiencia intensa de comunión, de amistad, de fraternidad, de solidaridad, en la que muchos escuchen la voz del Señor y se fortalezca su esperanza, esa esperanza que salta para la vida eterna.

Invito a todos los jóvenes a compartir juntos este encuentro festivo del próximo sábado 5 de abril.

Con mi bendición,

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