Comunicado completo
Con el fin de ordenar los hechos documentados y precisar el alcance de la titularidad, la posesión y la disposición de la talla original de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad, el Obispado de Barbastro-Monzón desea formular las siguientes aclaraciones:
1. Durante más de mil años, la talla original de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad permaneció en su ermita-santuario originaria. Allí acudieron generaciones de habitantes de estas tierras para venerarla, tocarla, besarla, vestirla, sacarla en procesión y confiarle sus cosechas, sus enfermedades y sus hijos. A esa misma ermita acudieron también José Escrivá y Dolores Albás con su hijo Josemaría, cuya vida habían encomendado a la intercesión de la Virgen con motivo de su grave enfermedad.
2. En la escritura pública de constitución del censo enfitéutico, otorgada el 24 de septiembre de 1962 por la Diócesis de Barbastro en favor de Inmobiliaria General Castellana, S. A., entidad asociada al Opus Dei, se estableció expresamente, entre las obligaciones asumidas, la de «no retirar la imagen de la ermita». La tramitación de dicho censo consta, asimismo, en las actas del Cabildo Catedral.
3. En 1975, con ocasión de la terminación del nuevo templo, la imagen fue retirada de la ermita para ser restaurada en Madrid. Una vez concluida la intervención, no regresó a su lugar originario, sino que fue depositada en el nuevo templo de Torreciudad.
4. Al conocer lo sucedido, monseñor Ambrosio Echebarría Arroita, entonces obispo de Barbastro, se dirigió por escrito a don Florencio Sánchez Bella, entonces vicario del Opus Dei en España. Le advirtió de que la imagen había sido colocada en el nuevo templo con intención de que permaneciese allí sin que constara autorización de la Diócesis, y requirió que regresara a la ermita.
5. En respuesta a ese requerimiento, el Opus Dei aportó un testimonio notarial relativo a un documento privado atribuido a monseñor Jaime Flores Martín, anterior obispo de Barbastro, según el cual este habría autorizado que la imagen fuese colocada en el nuevo templo. El documento original en el que se basa dicho testimonio notarial no ha sido aportado a esta Diócesis, pese a los reiterados requerimientos realizados desde entonces.
6. Tampoco figura en las actas del Cabildo Catedral ni en la documentación conservada en los archivos diocesanos autorización alguna para retirar la imagen de la ermita y trasladarla con carácter permanente al nuevo templo, ni acuerdo alguno que recoja una cesión de su propiedad o de su uso con carácter permanente.
7. El actual obispo de Barbastro-Monzón, monseñor Ángel Javier Pérez Pueyo, ha reclamado en numerosas ocasiones el regreso de la imagen a su ermita, como ya hiciera su antecesor. Entre otros requerimientos, lo hizo mediante burofax de 7 de septiembre de 2022 dirigido a la sociedad vinculada al Opus Dei «Desarrollo Social, S. A.» (antiguamente Inmobiliaria General Castellana, S. A.).
8. La titularidad de la talla original corresponde a la Diócesis de Barbastro-Monzón desde hace más de mil años. La localización material de la imagen en el nuevo templo desde hace cincuenta años no atribuye por sí sola la facultad de disponer de ella, y no se ha aportado documento original alguno que acredite una cesión de su uso.
9. Asimismo, la construcción de un gran templo junto la ermita originaria, si bien puede ayudar a difundir la devoción mariana, no puede justificar el traslado sin la debida autorización de una imagen de la Virgen que pertenece al pueblo de Barbastro-Monzón. De igual modo, si una institución llevada de su gran veneración al centenario Cristo de Graus construyese un gran templo junto a su actual localización, no podría justificar su traslado por el mero argumento de la utilidad o la conveniencia para su mayor culto. Ejemplos como los de Fátima o Lourdes muestran el respeto de una talla original en su ermita, y grandes templos construidos junto a ellas.
10. De igual manera, dentro de nuestra Diócesis desde hace siglos, se ha preservado también a Nuestra Madre en sus lugares originarios, como es el caso del Santuario del Pueyo, donde han estado tres congregaciones distintas -Benedictinos, Claretianos e Instituto del Verbo Encarnado-, o el Santuario de Guayente, confiado a los hermanos de la Salle. Todos ellos recibieron el mismo encargo que en su día los responsables del Opus Dei: cuidar de la Madre común (talla románica) y difundir su devoción desde su propio lugar para poderla visitar, rezar, besar, cantar, vestir, procesionar, en su casa, respetando así la dignidad de lugares pobres y humildes como la gruta de Belén, donde el Salvador ha querido enseñar que siempre elige lo pequeño para mostrar al mundo su grandeza.
11. Una vez restituida la talla a la Diócesis y a su ermita originaria, ésta podrá autorizar su traslado temporal al templo de Torreciudad y a otros lugares cuando existan razones pastorales que así lo aconsejen, con la debida coordinación y con las garantías necesarias. La devolución permitirá que sea la legítima titular quien disponga de la imagen al servicio de todos los fieles.
12. Esta Diócesis -pequeña y humilde en medios- no pide ningún privilegio ni nuevo derecho, ni puede aceptar unos hechos consumados ante algo tan querido que le ha pertenecido durante más de mil años hasta que le fue arrebatado hace cincuenta. Tampoco puede aceptar que se le distraiga o limite el uso de lo es suyo: la talla original de la Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad. Los hijos de Barbastro-Monzón no quieren a su Madre de visita, la quieren en casa.






